LO QUE CREEMOS

LO QUE CREEMOS

En CANTEMOS EL EVANGELIO (CEE), somos una comunidad de diversos creyentes en Cristo provenientes de diferentes iglesias evangélicas, los cuales sirven en sus congregaciones locales, comprometidos con la fe en el evangelio de Cristo y la reforma de nuestras prácticas como equipos de alabanza para conformarlas plenamente  a las Escrituras.

Sección 1
Lo que creemos en nuestra teología

-      Creemos en la trinidad de Dios (Gen. 1:26, 3:22, 11:7; Is. 6:8). Un solo Dios, que existe eternamente en tres Personas: Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo (Ex. 3:6,14; Sal. 110:1; Mat. 22:41-45; Jn. 8:58, 17:5,21-23; Mt. 28:19; Jn. 16:7-8,13-15; Hch. 5:3-4; 1 Cor. 3:16; Ef. 4:30). Los cuales se conocen y se glorifican el uno al otro.

-       Creemos que Dios creó a los seres humanos, hombre y mujer (Adán y Eva), a su propia imagen (Gn. 1:26). Pero luego, ambos por caer en el pecado a través de la tentación de Satanás, distorsionaron esta imagen (Gn. 3:6-7). En consecuencia toda la humanidad es pecadora, intrínsecamente de Adán e individualmente (por elección), y por lo tanto están sujetos a la ira y condenación de Dios (Rom. 5:12, 3:23; Ef. 2:2-3).

-    Creemos que a pesar de la caída de Adan y Eva, y por ende la de la raza humana completa, Dios ha revelado por gracia su existencia al ser humano y se ha revelado supremamente a seres humanos caídos en la persona de su Hijo, el Verbo encarnado, Jesucristo (Col. 1:15; Jn. 1:1-2,14; Heb. 1:2). Además, creemos que Dios en su gracia le ha dejado al ser humano, su palabra escrita: La Biblia, solamente estas escrituras constituyen la Palabra de Dios verbalmente inspirada, que es completamente autoritativa y sin error en sus escritos originales; completa en la revelación de su voluntad para salvación; suficiente para todo lo que Dios nos requiera creer y hacer; y final en su autoridad sobre cada esfera de conocimiento de la cual hable (2 Tim. 3:16-17; 1 Ped. 1:22-25; 2 Ped. 1:19-21; Mt. 7:24-27). 

-       Creemos que desde toda la eternidad, Dios determinó en su gracia salvar a una gran multitud de culpables pecadores de cada tribu, lengua, pueblo y nación; y con este fin los conoció de antemano y los eligió (Rom. 8:29-30; Ef. 1:4-5; Tit. 3:4-6). Creemos que Dios justifica y santifica a quienes por gracia depositan su fe en Jesús (Jn. 1:12, 3:16-18; Mr. 16:16; Rom. 10:8-10) , y que él un día los glorificará; todo para la alabanza de su gloriosa gracia (Ef. 1:6-8; 1 Jn. 3:2). En amor, Dios ordena e implora a toda persona a arrepentirse y a creer (Mr. 1:15), habiendo fijado su amor salvífico sobre aquellos a quienes Él ha elegido (Jn. 15:16), y habiendo ordenado a Cristo para ser su Redentor.

-    Creemos que el Espíritu Santo, como la tercera persona de la trinidad capacita al pecador a arrepentirse y creer en Jesucristo , produciendo así un nuevo nacimiento y la regeneración del corazón del pecador (Jn. 3:5; Ez. 36:26-28), para así vivir y morar eternamente en cada creyente en Cristo (1 Cor.3:16; Jn. 16:7). El Espíritu Santo en el momento de la salvación, une al creyente con el cuerpo de cristo (Bautismo del Espíritu) (1 Cor. 12:13; Ef. 4:4; Rom. 6:3-4; Stgo. 4:5) y le regala todos los beneficios propios de la salvación (Rom. 5:1-5), sellándolo (Ef. 1:13-14) y adoptándolo (Rom. 8:15-16; Gal. 4:6) en la familia de Dios. El Espíritu santo es quien santifica al creyente ( y lo capacita para vivir una vida cristiana piadosa y ejercer un servicio aceptable delante de Dios (Fil. 2:13; Ef. 3:20; 1 Ped. 1:15). Es el Espíritu santo quien produce frutos dignos dentro de cada creyente (Gal. 5:22-25).

-   Creemos que la salvación es un don recibido por la fe en Cristo solamente y suficientemente, el cual se expresa en el arrepentimiento, confesión, y el reconocimiento de la muerte de Cristo como pago total por el pecado eterno, y la aceptación de Cristo resucitado como Salvador, Señor y Dios (Hechos 2:38). Las obras son la prueba de esta realidad ya consumada en cada creyente, no la fuente de la salvación (Ef. 2:10). Por ello creemos que solo por la gracia a través de la fe en Jesús somos salvos (Ef. 2:8-9; Rom. 1:16-17).

-      Creemos que Jesucristo fue concebido por el Espíritu Santo y nacido de María virgen (Lc.1:35). A los treinta años comenzó su ministerio, luego de tres años fue crucificado, murió para luego resucitar corporalmente de entre los muertos (1 Cor. 15:1-8) , ascendió al cielo, y ahora está sentado a la diestra de Dios Padre, de donde intercede por los santos como sumo sacerdote (Rom.8:34) y volverá en persona a esta tierra (Hec.1:9-11) como Juez Justo de los vivos y los muertos (2 Tim.4:1). Donde volverá por los suyos (Col. 3:4), los escogidos, su Iglesia, su novia, donde reinará eternamente (Ap. 22:5). Dios así consumará su divino propósito, creando nuevos cielos y nueva tierra, volviendo todo orden a su diseño original para la alabanza de su Gloria (Ap. 21:1-8).

Sección 2
Lo que creemos sobre las artes

-       Creemos que las artes son capacidades que Dios derrama (por gracia) sobre toda la humanidad (Stgo. 1:17).

-       Creemos que las artes son parte del reflejo de la gracia común, por lo tanto, puede y deben ser usadas como tal, es decir, un lenguaje para manifestar al mundo el reino de Dios y su gloria (Ex. 31:1-6; 1 Cor. 10:31).

-   Creemos que La Iglesia debe ver las artes como un instrumento útil en la gran comisión (Ir y hacer discípulos a toda criatura), y  también en el servicio litúrgico (Ef. 5:18; Col. 3:16).

Sección 3
Lo que creemos sobre la “música cristiana”
*En esta sección haremos un énfasis particular en la música ya que es tipo de arte en el que nos relacionamos como comunidad CEE

-       Creemos que la denominada música cristiana no un es género musical en sí mismo, ya que para ser reconocida como genero debe tener una armonía, melodía y rítmica particular. No existe tal cosa como una “armonía” cristiana. Pero si reconocemos que podemos hablar de “música cristiana” en cuanto a su contenido como texto cantable, el cual debe estar basado completamente, exclusivamente y explícitamente en la persona de Jesucristo.   

-       Creemos que cada género musical tiene su forma melódica, armónica y rítmica en particular. Pero a su vez, creemos que en el caso de la "música cristiana" (en el ámbito congregacional), esta debe utilizar recursos melódicos, armónicos y rítmicos accesibles para todo oyente (desde el más habilidoso musical hasta el que no lo es), con el fin de enfocar la atención en alabanza a Dios, sin distracción alguna.

-       Creemos que podemos dividir la “música cristiana” – de acuerdo a su texto – en dos variables. La primera con una intención congregacional, es decir, un texto que plantee temas doctrinales bíblicos para la iglesia con un fin de enseñanza, tales como: justificación, salvación, fe, santidad de Dios, etc. La segunda con una intención devocional, es decir, un texto que habla desde una perspectiva personal hacia Dios, con el fin de llevar al creyente a la reflexión. Estos textos aun así, deben apuntar a Jesús y/o Dios de manera explícita.

-       Creemos que toda “música cristiana” que no plantee de manera clara y/o coherente – desde la Biblia como parámetro – a Jesús y/o Dios, da como resultado un texto ambiguo, por lo tanto, no debe ser considerada como “música cristiana”.

-       Creemos que la “música cristiana”, desde la mirada de los géneros musicales, puede tener variables tales como: rock, pop, hip hop, etc. Pero estas no deben ni pueden ser usadas en un contexto de adoración pública (servicio dominical). Aun así, estas deben y pueden ser usadas como una herramienta para presentar el reino de Dios al mundo (enfoque evangelistico).

Sección 4
Lo que creemos sobre la adoración pública (corporativa) o servicio dominical

-   Creemos que la adoración corporativa debe tener características basadas exclusivamente en la Biblia. Por lo tanto, en primer lugar la adoración corporativa debe ser centrada en Cristo.

-       Creemos que el clímax de la adoración corporativa es la exposición de la Palabra de Dios (predicación), y que la música – canciones – es un complemento que debe apuntar a Dios y preparar a la congregación para la predicación.

-       Creemos que la alabanza de la adoración pública debe ser cantada, con un texto que apunte a explícitamente a Dios.

-       Creemos que la adoración corporativa a lo largo de su servicio, es para expresar el amor y la gratitud – de su pueblo – hacia Dios. El cual consta de una acción interna (conciencia de nuestra dependencia de Dios) y una acción externa (alabanzas cantadas, oración y exposición de La Palabra).

-       Creemos que la adoración corporativa es un culto en homenaje rendido a Dios con gestos y palabras apropiadas, en orden, con una conducta ética bíblica.