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Una introducción a la Cosmovisión Cristiana y Arte [parte 2]

Imagen de bethelmusic.com

NOTA DEL EDITOR: El presente texto fue escrito en el 2009 por el pastor Jonathan Muñoz (perteneciente a la IPCH) para ser expuesta en formato charla. Publicado en formato texto, dividido por partes, en Cantemos El Evangelio (2019) con su debida autorización.

Antes de esta lectura, te recomendamos leer PARTE 1 (haz click aquí)


La soberanía de las esferas en la creación y en el arte.

Cuando Dios creó el universo, Él realizó distinciones y diferenció unas cosas de otras. De esta manera, Dios manifestó su gloria – que es una, espiritual y eterna – de maneras diferentes y concretas en el tiempo y en el espacio. Es así como vemos el hecho de que la gloria de Jehová resplandece en cosas tan distintas entre sí como el sol, la luna, los mares, las rocas, las amebas, los peces, las aves, los elefantes, el polvo de la tierra, las nubes y el ser humano. Todo esto es distinto a Dios; Dios no es nada de estas cosas porque estas cosas son criaturas y Dios es el Creador, sin embargo, su gloria está en cada uno de los aspectos de la creación.

Por eso vemos que la Biblia nos dice que Dios creó todo “según su naturaleza” (Gn 1.12), “según su especie” (Gn 1.25), “según su género” (Gn 1.21). O sea, todas las cosas del orden creado reflejan la gloria del Dios único y verdadero, pero son distintas entre sí y gobernadas por distintas leyes que Dios puso en cada “género” o “tipo” de cosas que Dios creó.

Un ejemplo sacado de la misma Biblia: “no se pueden recoger uvas de los espinos ni higos de los abrojos” (Mt 7.16). O sea, Dios creó todos los géneros o tipos de cosas según un orden, una ley interna que los gobierna y que Él mismo legisló. De esa manera, vemos que una jirafa no puede dar a luz un hipopótamo, y aún si cruzáramos animales similares, pero de especies distintas, como un burro y una yegua, ellos dan a luz un animal estéril: la mula. Porque todos los géneros o especies de criaturas son distintos, sin embargo, fueron todos creados por el mismo Dios y fueron creados para reflejar una misma gloria: la gloria de Jehová. E incluso en este sentido reflejan la gloria de la Trinidad del mismo Dios, ya que Él es tres personas distintas perfectamente unidas al subsistir como un solo Dios.

Considerar esto es de radical importancia porque quisiera dejar en claro que Dios ha creado esferas distintas en la creación no sólo en el ámbito de la naturaleza, sino también en el desarrollo de la vida humana misma.

Las distintas esferas que Dios creó en el ámbito de las relaciones humanas (con Él mismo, unos con otros o con la creación) son regidas por leyes internas según su género, pero aun así están todas interrelacionadas entre sí ya que son manifestaciones o aspectos de la imagen y semejanza de Dios en el hombre y en la mujer.

Sólo para nombrar algunas a modo de ejemplo, podemos ver que existen esferas tales como la economía (la esfera que se encarga de la administración de recursos para que todos tengamos acceso a ellos de forma justa), la política (la esfera que se encarga de la administración del poder en el orden social para que haya armonía en la sociedad civil), la religión (la esfera que se encarga de las expresiones de adoración comunitaria e individual a Dios en respuesta a su revelación para que haya comunión con Él) y también, obviamente, el arte (la esfera que se encarga de las distintas expresiones a través de las cuales los hombres manifiestan su creatividad y su percepción de lo bello).

El arte, por lo tanto, es una esfera que manifiesta la gloria de Dios en dos aspectos centrales:

a) Creatividad: Dios es el Creador absoluto, no hay nadie más creativo que Dios porque Él creó ex nihilo, o sea de la nada. Así, vemos que el arte parte del hecho de que, como somos imagen y semejanza de Dios, el Señor nos concedió algo de su capacidad creativa. Dios es el Creador absoluto, ya que es el único 100% original; la capacidad creativa del hombre no puede, por lo tanto, venir de ningún otro lugar sino de Dios, como un don suyo a la raza humana (Stg 1.17).

b) Belleza: Dios es hermoso. No existe ningún parámetro sobre o aparte de Dios para decir qué es lo bueno, lo verdadero y lo bello. Dios es el parámetro absoluto de bondad, verdad y, también, belleza. Por lo tanto, aquí vemos también como Dios creó esta esfera para manifestar en ella su inmutable gloria. Él es bello, su santidad es al mismo tiempo, temible y hermosa (1Cr 16.29; Sal 29.12; Sal 96.9) y su santidad es el único atributo que aparece destacado tres veces en la Biblia, cuando en Isaías capítulo 6 los seres celestiales claman diciendo “Santo, Santo, Santo”.

Creatividad y belleza: dos conceptos esenciales en la esfera del arte, y dos conceptos que nos remiten inevitablemente hacia Dios y Su gloria.

Antes de esta lectura, te recomendamos leer PARTE 3 (haz click aquí)

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