Header Ads

header ad

Una introducción a la Cosmovisión Cristiana y Arte [parte 1]



Imagen de worshipu.com

NOTA DEL EDITOR: El presente texto fue escrito en el 2009 por el pastor Jonathan Muñoz (perteneciente a la IPCH) para ser expuesta en formato charla. Publicado en Cantemos El Evangelio con su autorización.

Para involucrarnos en el mundo del arte desde una perspectiva legítimamente cristiana, debemos considerar básicamente lo siguiente:

En vez de preguntarnos
1. ¿Es este artista salvo? ¿Ha nacido de nuevo? ¿Es un creyente en Cristo Jesús?
2. ¿En su contenido hay alguna citación de un pasaje bíblico?

Lo que debemos preguntarnos es[1]:
1. ¿Es esta pieza técnicamente excelente?
2. ¿Es una expresión válida de la visión de mundo del artista? ¿Cómo? ¿En qué aspectos?
3. ¿Están la forma y el contenido debidamente integrados?
4. ¿Es comunicada alguna verdad? ¿Cuál es la razón para hacerlo de esta manera? ¿No es verdad, acaso, que toda expresión artística de quienes no creen en Cristo deber ser desechada por ser del mundo y provenir de corazones que no buscan la gloria de Dios?

Intentaremos responder a esto a través de la presente charla y, para poder hacerlo bien tendremos que hacer un recorrido que espero que no les parezca largo ni cansador[2].

LA VISIÓN DUALISTA DEL ARTE

Durante décadas la enseñanza sobre el arte en las iglesias en general ha sido: apartémonos del mundo, no hay nada bueno en él ni digno de ser rescatado. Con distintos matices, se nos ha enseñado que, como jóvenes cristianos, no podemos escuchar música del mundo, ver películas del mundo o leer libros del mundo.

Por ejemplo: la música. Hay algunos que dicen que no podemos escuchar ningún estilo musical mundano, sólo música sacra. Otros dicen que podemos escuchar algunos estilos de música mundana (como música clásica, baladas románticas, boleros), pero otros estilos, más claramente mundanos, ruidosos o de “postura rebelde” no: como el rock, el hiphop, el reggaetón. Otros, menos radicales, sin embargo, dicen que podemos escuchar cualquier estilo musical, siempre y cuando tenga “contenido cristiano” y sea hecho por un cristiano, un convertido a Cristo: rock cristiano, hiphop cristiano, reggaetón cristiano, etc.

Todas estas posturas, unas más radicales que otras, parten desde la misma base y reflejanla misma cosmovisión: que el mundo y su cultura se divide en dos frentes: la cultura cristiana, esto es, la cultura producida por cristianos y que habla de temas cristianos (mayormente soteriológicos) y la cultura mundana, la cual es enteramente de Satanás, está perdida, condenada y nada bueno hay en ella.

Ya les adelanto la respuesta: esta cosmovisión (que voy a llamar de dualista) es anti-bíblica, ¿por qué?

Porque la cosmovisión bíblica no es dualista (“del mundo” v/s “de Cristo”, “condenado” v/s “redimido” ó “réprobo” v/s “escogido”), sino trina: Creación, Caída y Redención.

Debo aclarar que el hecho de que la postura dualista sea antibíblica, no quiere decir que nada bueno o correcto hay en ella (eso es dejar el dualismo entrar por la puerta de atrás, de nuevo), sino que en realidad es miope porque no ve “todo el consejo de Dios” (Hch 20.27) y sólo focaliza en una parte de la verdad. Y no debemos olvidar nunca aquello que dice un dicho que refleja muy bien la enseñanza bíblica: una media verdad es una mentira completa.

LA CREACIÓN: EL PUNTO DE PARTIDA

La postura dualista parte desde una verdad bíblica: el mundo caído está en enemistad y constante oposición contra el Reino de Dios y sus propósitos redentores. ¡Esto es una verdad innegable a la luz de la Biblia! Sin embargo, si partimos desde esta verdad solamente (“mundo caído” v/s “propósitos redentores del Reino”), nos estaremos saltando y pasando por alto el primer elemento esencial de la cosmovisión cristiana: LA CREACIÓN, ya que sólo estaremos dando énfasis a la caída y a la redención y esto es, bíblicamente hablando, incoherente, inconsistente, irracional y herético.

No se puede entender la caída y la redención sin entender la creación. Por algo la Biblia comienza con el Génesis. Y digo más: por algo el Génesis comienza con el relato de la creación y no con el relato de Caín y Abel. La Biblia de los dualistas a veces me parece que comienza desde Génesis 4 en adelante, o sea, dan por sentada la corrupción del mundo, su pecaminosidad y su enemistad contra Dios y reconocen también, en contrapartida, que hay en el mundo un fiel remanente de creyentes verdaderos como Abel, Enoc y Noé a los cuales el mundo se opone. O sea, su punto de partida para entender el mundo es un mundo ya caído, donde se da un conflicto entre el bien y el mal.

Sin embargo, decir que el cosmos es hoy, esencialmente – o sea, en su misma naturaleza –, un escenario de conflicto entre el bien y el mal es negar, heréticamente, la realidad de que el Único Dios Soberano creó todo el cosmos y que lo creó muy, pero MUY BUENO (Gn 1.31). ¡Dios no creó un mundo en conflicto! Dios creó un mundo armónico y perfecto… el conflicto vino después, a partir de Génesis 3.

Nuevamente necesito aclarar algo antes de seguir: cuando digo que es herético pensar de forma dualista, no estoy diciendo que todos los pastores, líderes y cristianos que enseñan o creen de esa manera son unos herejes declarados y consumados y que deben ser disciplinados o enviados a la hoguera, sino que estoy diciendo que muchos de ellos, sin pensarlo cuidadosamente y sin analizar con mayor profundidad, han adoptado categorías de pensamiento heréticas. Si hay alguien aquí en este caso, mi anhelo es que después de hoy día abandone estas inconsistencias involuntarias y vuelva hacia un pensamiento más bíblicamente consistente. De hecho, la verdad es que todos los cristianos, empezando por mí, necesitamos esto en distintos aspectos de nuestra vida: dejar ciertas inconsistencias y volvernos hacia un pensamiento más bíblicamente coherente. Así que no quiero que nadie se ofenda con lo que estoy diciendo. Sólo estoy haciendo un llamado a la santificación constante de nuestras mentes, como dice Romanos 12.12.

Pues bien, entender el mundo y la vida (cosmovisión) desde la creación y no desde la caída o la redención, hace una GRAN diferencia. Creer que Dios creó un mundo perfecto, bueno, santo y armónico, donde todo, ABSOLUTAMENTE TODO, reflejaba abierta y notoriamente el brillo de Su gloria, es esencial para entender cualquier cosa… y el arte no es la excepción.

Te recomendamos seguir la lectura con la PARTE 2 (haz click aquí)



[1] Cf. Steve Turner, Imagine: a Vision for Christians in the Arts, Downers Grove, InterVarsity Press, 2001, pp. 11‐12.
[2] Para la preparación de la presente charla me fue extremadamente útil, además del texto de Steve Turner ya citado, el siguiente libro: Hans Rookmaaker, Arte contemporáneo y la muerte de una cultura, Barcelona, CLIE & Andamio, 2002. Y del mismo autor, un libro más breve y más asertivo: Hans Rookmaaker, El arte no necesita justificación, Barcelona, Andamio, 1995.

No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.