El servicio musical y su relación con el desarrollo de la iglesia local

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El ministerio de alabanza no es un fin por sí solo, ni está centrado en el crecimiento del mismo. A medida que la alabanza de nuestra iglesia local va creciendo en calidad, revelación y movimiento del Espíritu Santo; la congregación va siendo pastoreada y fortalecida para formar el corazón de Cristo en ella. ¡Esa debe ser nuestra meta en el Equipo de Alabanza! Debemos procurar y velar para que aquel proposito sea una constante.

Quiero hacer un énfasis en el concepto pastorear. Si, leíste bien, pastorear. Aclaro con anterioridad que no estoy apuntando a un “cargo eclesiástico”, sino hacia una “actitud” y “carácter” que deberían tener todos los integrantes del Equipo de Alabanza. Cada vez que guiamos un tiempo musical estamos entregando – de alguna u otra forma – nuestra teología. Estamos enseñando y educando. Justamente eso es parte del acto de pastorear. Por ende quiero invitarte a reflexionar en cuatro puntos, relacionados entre sí, que serán claves para afirmar y cimentar nuestra meta de servicio a nuestra iglesia local.

1.    NUESTRA RELACIÓN CON DIOS: Por más obvio que suene, esta es la base. Sin embargo, es la que más se descuida al entrar en la vorágine del ministerio porque muchas veces confundimos nuestra actividad (servicio en la iglesia local) para Dios, con nuestra relación intima con Él. La base para una longevidad fructífera siempre será Salmos 51:6, “He aquí tu amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría[1]. Una vida secreta vibrante de rodillas en oración es donde cultivas tu estabilidad emocional, tu bienestar mental y tu servicio al estar al frente de la congregación cuando dirijes alabanza. En pocas palabras, que tan lejos has llegado con Dios en tu busqueda diaria en la intimidad del hogar es que tan lejos llevarás a tu iglesia local.

2.    NUESTRA RELACIÓN CON NUESTRA FAMILIA: Nuestra primer iglesia es nuestra familia sanguínea, con la que despertamos, comemos, compartimos y dormimos. Si no cuidamos de nuestra familia, mucho menos cuidaremos y resguardaremos nuestra congregación. Quiero animarte a que promuevas en tu familia el poder realizar cultos familiares durante la semana en la intimidad de tu hogar. Ser un buen esposo u esposa, hijo o hija, e incluso amigo, es central para nuestro servicio en la iglesia local. Es necesario desarrollar un plan en conjunto con tu pastor para repartir sabiamente tú tiempo entre tu familia y la iglesia local. Tu pastor, tu grupo de estudio biblico y tu familia son los barómetros para medir cuanto estás cuidando esta área, no tengas miedo a pedir consejo.

3.    NUESTRA RELACIÓN CON NUESTRO PASTOR: El pastor es esa persona que está sentada generalmente en las primeras filas con cara de “Dios, guiame en el momento de predicación, habla tú por medio de mí”, él es consciente de la responsabilidad que tiene para entregar la visión y misión a la congregación. El pastor es el actor principal cuando se trata de entregar teología y educar a la iglesia local. Como mencionamos anteriormente, nuestro rol es como músicos es educar a la congregación por medio de las canciones, por lo tanto, debemos estar alineados al 100% con la labor que cumple el pastor. Esto implica que debe haber una comunicación y feedback constante y fluido. Una de las herramientas más poderosas del enemigo para causar división y confusión es la falta de comunicación. La definición de roles debe ser clara entre ambos. Con mayor razón, cada integrante del Equipo de Alabanza debe tener un corazón enseñable, debe estar dispuesto a recibir tanto ánimo como corrección y, por sobre todo, debe sujetarse al pastor.

4.    NUESTRA RELACIÓN CON LA IGLESIA: En este ámbito podemos dividir en dos áreas nuestra relación: (1) relación con los miembros de nuestro ministerio y (2) relación con los miembros de nuestra iglesia local. La relación con los integrantes de nuestro ministerio va de la mano con la armonía que hablábamos en la relación con nuestra familia. Principalmente debemos animarnos unos a otros como dice Hebreos 3:13 “antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado[2]. Esta relación de ánimo no es un extra optativo, es algo que debe ser diariamente y es parte del no dejar caer a tu hermano y hermana. Debemos animar a cada miembro de nuestro ministerio a ser lento para la ira, tardo para el juicio, demostrando primero el amor que recibimos y a ser cuidadosos en el trato con los demás. Predicamos con el ejemplo. En cuanto a la relación con los miembros de nuestra iglesia local, debemos procurar conocerlos, saludarlos, comer juntos y cualquier actividad que genere comunión. No podemos intentar guiar a nuestra iglesia local a un encuentro con Dios si no sabemos cuáles son sus formas, cuáles son sus necesidades y experiencias actuales. Debemos pensar de la siguiente forma: cada canción con la que dirigimos a la congregación en alabanza, es un momento en el que cada miembro esta siendo exhortado, edificado y desafiado en los contextos que se encuentran.

Espero que estos cuatro puntos puedan ayudarte a ti y a cada miembro de Equipo de Alabanza para fomentar un proposito de servicio apasionado en la iglesia local.




[1] Salmos 51:6 (RV60 – versión Reina Valera 1960)
[2] Hebreos 3:13 (versión RV60 – Reina Valera 1960)

Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR ISRAEL SALGADO
Esposo y músico aficionado. Israel es pastor en Iglesia La Viña Valdivia, y es parte del equipo coordinador nacional de Adoración Iglesias Viña Chile.

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