Al mundo paz, nació Jesús

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NOTA DEL EDITOR: Texto original publicado en inglés en desiringgod.com "Joy To The World"

El Evangelio de Lucas ofrece la historia más detallada del nacimiento de Cristo y también la receta más detallada de alegría. Lucas quiere que veamos que la historia del mundo que se encuentra con Jesús en la carne es una historia del mundo que finalmente encuentra plena alegría en Dios.

Comienza con el nacimiento de Juan el Bautista. El ángel le dijo a Zacarías:

―No tengas miedo, Zacarías, pues ha sido escuchada tu oración. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento, porque él será un gran hombre delante del Señor. Jamás tomará vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde su nacimiento. Hará que muchos israelitas se vuelvan al Señor su Dios. Él irá primero, delante del Señor, con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con los hijos y guiar a los desobedientes a la sabiduría de los justos. De este modo preparará un pueblo bien dispuesto para recibir al Señor. (Lucas 1:13-17, NVI)

Incluso antes de que naciera el bebé, el mensaje era un mensaje de alegría. A través de su ángel, el Señor prometió que la gente se regocijaría con el nacimiento de Juan porque él allanaría el camino para Cristo. La alegría que el pueblo de Dios tendría en Jesús era tan real y tan intensa que lo sentirían mirando al mensajero, un hombre separado para declarar la venida del Rey.

¡Alégrense! El Rey viene al mundo para salvar a los pecadores y difundir su alegría.

Buenas noticias de gran alegría

Luego, el bebé nació, el Mesías mismo salió del cielo a través del vientre de su madre. Esa noche, un ángel se apareció a algunos pastores y declaró: "No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo" (Lucas 2:10). Esos pobres pastores desprevenidos escuchaban el coro de alabanzas que hemos cantado desde entonces.

Al mundo Paz, nació Jesús
Nació ya nuestro Rey,
El corazón ya tiene luz,
Y paz su Santa Grey

¡Alégrense! El Rey ha venido, y con este bebé, la plenitud de la alegría nació para todos los que creen.

Tu recompensa es grande

El nacimiento de Jesús no fue la última palabra de Lucas acerca de nuestra alegría. Incluso en medio de las peores circunstancias, la espantosa persecución de Jesús y sus discípulos, el mensaje de Jesús siguió siendo el mismo: "Alégrense".

Dichosos ustedes cuando los odien, cuando los discriminen, los insulten y los desprestigien por causa del Hijo del hombre. Alégrense en aquel día y salten de gozo, pues miren que les espera una gran recompensa en el cielo. Dense cuenta de que los antepasados de esta gente trataron así a los profetas. (Lucas 6:22-23, NVI)

Aquellos que se regocijan en la venida de Jesús sufrirán en esta vida, pero su debilidad, dolor y miseria aquí no son nada en comparación con las glorias que ya tienen en el cielo. Cuando sufrimos por el bien de Cristo, somos bendecidos, porque sufrir con él es una forma de confirmar que somos suyos. Y aquellos que son de él no tienen nada que temer y nada que perder, y todo para ganar, todo lo que ya les está esperando en el cielo con Dios.

Así que no dejes que crezcan los pecados y las penas[1]. Aunque la batalla se desata por unas pocas décadas aquí, y experimentamos muchas pérdidas en el camino, fija tus ojos en la alegría que tenemos por delante. Alégrate de que tus nombres sean y siempre hayan sido escritos en el cielo (Lucas 10:20).

¡Alégrense! Nada en este mundo puede deshacer o incluso disminuir tu alegría en Jesús. Ningún pecado y ninguna tristeza pueden separarte de él y la felicidad eterna que trae.

Al mundo paz

El bebé nacido en Belén nació para morir en nuestro lugar. Fue a la cruz y recibió la ira que merecíamos por nuestro pecado (Lucas 23:46). Murió para comprar la alegría que los ángeles anunciaron en su nacimiento. Y tres días después, resucitó de los muertos, el primogénito de todos los que lo seguirían. Se apareció a sus discípulos y les mostró cómo toda la Biblia le señalaba: el bebé nacido en un pesebre, el predicador de las buenas nuevas, el Hijo de Dios crucificado en la cruz, el Rey que conquistó la tumba, la alegría del mundo.

Y después de que los dejó, ascendiendo al cielo y prometiendo regresar, "lo adoraron y regresaron a Jerusalén con gran alegría" (Lucas 24:52). El Rey que murió, nunca se rindió a la muerte. Él se levantó y reina en gloria, enviando a sus discípulos entre las naciones para ofrecer a todos en todas partes un gozo sin fin en él y con él en su presencia (Lucas 24: 46-49).

Al mundo Paz, él gobernará
Con Gracia y con poder:
A las naciones probará
Su amor y su poder

¡Alégrense! Jesús nació y murió para tener un mundo de adoración, hijos e hijas de todos los pueblos de la tierra, y viviremos, cantaremos y disfrutaremos de Dios con ellos para siempre.




[1] La canción original JOY TO THE WORLD (Al mundo Paz), tiene un tercer verso que no es cantando en español: No more let sins and sorrows grow, Nor thorns infest the ground; He comes to make his blessings flow Far as the curse is found, Far as the curse is found, Far as, far as, the curse is found.

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