Martín Lutero: teólogo y músico del pueblo

Imagen: museeprotestant.org

Cada vez que hablamos de la Reforma Protestante uno de los primeros nombres que viene a la memoria colectiva es Martín Lutero (1483-1546), es cierto que no fue el único reformador, pero es el más “famoso” por sus 95 tesis. Al ver su historia nos damos cuenta que su labor fue bastante amplia, por ejemplo en el plano musical fue compositor e impulsor en la cercanía del texto bíblico en forma musical para el pueblo.

Sus raíces musicales

Lutero fue un amante de la música. Desde niño poseía una bella voz, de vez en cuando se ganaba la vida como "kurrende-singer", es decir, cantaba en las calles frente a las casas de los ricos burgueses quienes recompensaban estos servicios. También cantaba como tenor en el coro de las iglesias de Magdeburgo y Eisenach, donde estudió teoría musical, flauta y laúd, esto lo convirtió en un conocedor de la música y la composición. Además, admiraba el canto gregoriano y apreciaba los motetes católicos.

Por otro lado, Lutero conocía diversas melodías populares, muchas de las cuales se convirtieron en cánticos de contenido religioso. Esto provocó que la música tuviera un desarrollo notable en el culto y, para ello, Lutero recurrió a sus alumnos músicos John Walter (músico del Duque de Sajonia), Conrado Rupff (maestro de capilla de Federico el Sabio) Ludovico Senfl y Amoldo von Brück.

Otros músicos se le unieron posteriormente, como Melchior Vulpius y Georg Rhau, quien en 1525 funda en Wittenberg una imprenta al servicio de la Reforma, aquí Lutero escribió el prefacio para la obra Symphoniae Iucundae (1538), en el cual dio una palabra de aliento y reconocimiento hacia la música. Del mismo modo lo hizo en el prefacio de la poesía de John Walter que tituló Frau Musika (Señora Música) donde resaltó la capacidad de la música (y el canto) para penetrar el alma humana y alejarla del mal.

Un músico revolucionario

Lutero realizó algunos cambios en la modalidad de relacionar al pueblo con la palabra y el culto a Dios. Él renovó viejas tradiciones de las iglesias alemanas, donde se cantaban melodías de origen latino y dio protagonismo a la congregación, quienes hasta entonces permanecían pasivos, ya que en la tradición de la Iglesia Romana sólo cantaban los oficiantes del canto gregoriano o bien los músicos profesionales.

Cuando se fue introduciendo el arte complicado de la polifonía. Lutero quiso hacer participar activamente a la congregación con himnos sencillos, muchos de ellos basados en melodías populares conocidas, tanto religiosas como profanas. Y sobre todo, cantadas en alemán, la lengua vernácula. Las letras las componía el propio Lutero o las traducía de viejas letanías latinas. Se trataba de enseñar por el canto el mensaje de la religión y también de añadir a la piedad la emoción comunitaria que proporciona expresar en música la oración personal de viva voz, en directa comunicación con la divinidad.

Debido al uso de melodías profanas, surgieron protestas de la Iglesia Romana, a los cuales el propio Lutero se defendió diciendo: "El diablo no necesita guardar para él solo todas las hermosas melodías". Con ello se tendía, además, a "atraer más fácilmente al pueblo hacia la verdad, por medio de aires familiares a su modo de sentir".

Cabe mencionar otras dos fuentes: al salterio hugonote y las muchas nuevas creaciones en texto y música de Lutero, una de sus más famosas composiciones es sin duda "Castillo fuerte es nuestro Dios".

Un ejemplo para los músicos de hoy: ¡Compongamos canciones que nazcan en nuestras comunidades de fe!

En síntesis, Lutero logró que se interrelacionaran el canto y la melodía popular junto a la melodía eclesiástica. A veces, esta unión era tan ajustada que apenas se diferencian en algunas palabras los contenidos de los himnos. Por ejemplo, la misma melodía que el peón de campo utilizaba en sus faenas y marchas campestres, se transformó en melodía a varias voces que se cantaba en los templos. El anhelo de Lutero era devolverle al pueblo cristiano su capacidad coral y alabanza en comunidad.

Esto nos deja una enseñanza que debemos conocer, un ejemplo que debemos imitar. Al igual que Lutero, debemos buscar componer alabanzas sencillas para las comunidades de fe de las cuales formamos partes. No importa que tanta teoría musical tengamos, lo que importa es promover melodías sencillas y con un mensaje claro sobre el Evangelio.
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Más información te invito a leer los siguiente link's:
Martín Lutero y la música (Jerónimo Granados)
El protestantismo, su música y músicos (Revista Musical Chilena)



Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR AARON CASTRO (twitter @ACastroMusica)
Esposo y profesor de música. Sirve en el equipo de alabanza de Iglesia UNO. Cantautor de alabanza congregacional. Fundador y Director de Cantemos El Evangelio.

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