¿Cómo ayudar a cantar a tu congregación?

Imagen: worshipmatters.com

La meta principal para aquel que lidera o guía la adoración corporativa congregacional es el poder facilitar que sus hermanos canten alegremente a Dios en Espíritu y en verdad. Esto significa que como líderes de alabanza debemos guiar de forma simple y predecible para que aquellos que nos escuchen, se sumen y de forma persuasible para que ellos quieran sumarse a cantar. Por tanto, ¿Qué cosas debemos hacer para ayudar a la congregación a cantar?, daremos algunas pautas generales.

1)    Controla el volumen de la música
En las iglesias típicamente hay dos grupos con respecto a este asunto, los primeros son aquellos que piensan que la música está muy alta y ruidosa, lo cual les impide concentrarse en la alabanza y en cantar. Los segundos son aquellos que creen que la música debiera ser más alta y ruidosa para asegurarse de que aquellos a su alrededor no los escuchen cantar (a veces de forma desafinada) o simplemente porque están acostumbrados a altos decibeles. Por lo tanto, debemos de ser equilibrados en el volumen al cual tocamos, no debemos ser monótonos, sino diversos en el uso de los instrumentos y las progresiones.

2)    Escojamos canciones predecibles
Muchas veces como líderes de alabanza caemos en el error de escoger canciones que son muy lindas o con buenos arreglos pero que son muy difíciles vocalmente o líricamente complejas. Debemos entender que nuestra meta no es hacer de la alabanza un espectáculo, sino a través de ella educar y permitir que nuestra congregación adore a Dios y lo haga resueltamente y con confianza. Por tanto, escojamos canciones con una estructura lirica más cómoda y sencilla en la mente de la congregación de seguir, de modo que en poco tiempo ellos aprendan la letra y puedan sumarse. Dentro de la simpleza hay una gran riqueza.

3)    La voz de la congregación es más importante que mi voz.
Siempre en todo momento debemos escoger tonalidades musicales que le acomoden a la congregación y no a mí como cantante. Si escogemos una canción, probablemente de estudio, estará acomodada al rango vocal de aquel que la grabo y no necesariamente será cómoda para todos en el culto. Aunque yo tenga una linda voz y pueda cantar de forma maravillosa, el culto no es la plataforma para exaltar mi voz y lo lindo que canto. La alabanza en el culto es fundamentalmente congregacional y si la congregación no puede cantar con libertad, no funciona. Por tanto cada canción que escojamos, primero deber ser predecible (punto anterior) más también cómoda vocalmente para la generalidad y no para los particulares, por tanto escojamos tonalidades para ellos, no para nosotros y veremos un cambio importante en la confianza de nuestros hermanos.

4)    Conoce a tu congregación.
Finalmente, toda congregación es distinta, en edad, cultura, gustos, entre otros. Tú rol entonces es saber cómo llegar a ellos y como honrar a Dios. Si tu congregación ama los himnos, debes tocar mas himnos; Si ellos aman mas la música moderna, toca más música moderna; debes finalmente ser tu el que escuche y atienda a sus necesidades, aun por sobre tus propios gustos, recordando que estas al servicio del cuerpo y no al revés. Sin embargo, no olvides que debes honrar a Dios y su palabra también, por tanto debes ser sabio al momento de escoger que canción y como abordarla para alcanzar el equilibrio correcto.

Espero que estos simples consejos te guíen a ser un mejor servidor de tu iglesia local.


Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR DAVID MUJICA
Miembro del Equipo de Alabanza de la Iglesia Bautista La Calera (IBC) y parte del equipo de la organización misionera OM CHILE.

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