Análisis del himno «Castillo Fuerte es Nuestro Dios» de Martín Lutero

Imagen: wikipedia.org

A continuación, te invitamos a leer el texto del himno A Mighty Fortress is our God (conocido en español como Castillo Fuerte es Nuestro Dios[1]) escrito por Martin Lutero, y un análisis hecho por Jeronimo Granados[2] (Doctor en Teología por la Universidad de Marburgo, Alemania): 

1. Castillo fuerte es nuestro Dios,
Defensa y buen escudo;
Con su poder nos librará
En este trance agudo.
Con furia y con afán
Acósanos Satán;
Por anuas deja ver
Astucia y gran poder;
Cual él no hay en la tierra.

2. Nuestro valor es nada aquí,
Con él todo es perdido;
Mas por nosotros pugnará
De Dios el escogido.
¿Sabéis quién es? Jesús,
El que venció en la cruz,
Señor de Sabaot,
Y pues él sólo es Dios,
Él triunfa en la batalla.
3. Aun si están demonios mil
Prontos a devorarnos,
No temeremos, porque Dios
Sabrá aún prosperarnos.
Que muestre su vigor
Satán y su furor
Dañarnos no podrá;
Pues condenado es ya
Por la Palabra santa.

4. Sin destruirla dejarán,
Aún mal de su grado,
Esta Palabra del Señor;
El lucha a nuestro lado.
Que lleven con furor
Los bienes, vida, honor,
Los hijos, la mujer...
Todo ha de perecer:
De Dios el reino queda.

Este himno fue publicado en 1529. Se inspira, de una forma muy particular, en el Salmo 46. Está escrito en forma de polarizaciones, donde la figura de Cristo se contrapone a la de Satán, que se presenta alternativamente.

Lutero describe la situación de la Iglesia y su futuro. En la primera estrofa, el planteamiento es el de una guerra. No de las que nosotros conocemos, sino una guerra muy particular. Se mencionan las armas y el castillo, y todo nos remite a una contienda que no es del tipo cósmico tal como aparece en el salmo de la Biblia, sino a algo que sucede en nuestro tiempo, en esta tierra, aquí y ahora. Para ello rescata del salmo solo el tema de la angustia o del mal trance. Para equilibrar esta contienda y subrayar el otro polo y el triunfo verdadero, se menciona en la cuarta estrofa el Reino de Dios, que es en definitiva lo que triunfa. El poder está dado por la Palabra Santa como la única capaz de eliminar a Satán.

La segunda estrofa está condicionada por la mención de nuestro valor o audacia que nunca puede igualar la eficacia de la obra redentora de Cristo. Por eso, nosotros no poseemos el poder a no ser a través de Cristo, quien sí es triunfador.

La tercera estrofa vuelve sobre la lucha contra el reino de Satán. El texto bíblico que sirve como base es la Epístola a los Efesios 6:12, que habla sobre la lucha contra los malos espíritus, y la respuesta tiene como texto bíblico al Evangelio de Juan 12:31, donde se señala la derrota de este reino de las tinieblas.

Aquí, nuevamente, la Palabra es la que da el triunfo final. Y en el original alemán se habla no solo de la palabra (Wort) sino de la "palabrita" (Wörtlein). Aunque sea pequeñita, la palabra de Dios alcanza para triunfar sobre Satán.

Te invitamos a escuchar una versión de este himno de Martin Lutero, en la interpretación del Equipo de Alabanza de La Iglesia Bautista Internacional




[1] Himno de Martin Lutero, traducido por Juan B. Cabrera, 1837-1916; Ein Feste Burg; Culto Cristiano, Publicaciones El Escudo, Buenos Aires, 1976, himno 129
[2] El texto completo se encuentra en “Martín Lutero y la música” Cuadernos de Teología, XXVI, 2007, p. 140-142.

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