Alabando "En Espíritu y En Verdad” mediante la obra de Jesús en la cruz


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En la Iglesia siempre se ha escuchado el concepto “en espíritu y en verdad”. 
El concepto de adorar/alabar al Señor "en espíritu y en verdad" viene del diálogo entre Jesús y la samaritana, registrada en Juan 4:6-30. Aquí, la samaritana estaba discutiendo sobre los lugares de adoración, diciendo que los judíos adoraban en Jerusalén, mientras que los samaritanos adoraban en el Monte Gerizim. El punto central de este asunto lo vemos en Juan 4:23, "Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren". Cuando vemos la conversación completa y el contexto histórico en el que encontramos el diálogo vemos que, la lección general que le estaba dando Jesús a la samaritana, la adoración no estaría limitada a una única ubicación geográfica, estructura física, étnica o ritual/sacrificio. El mismo Jesús revela que, con y en Él, la separación entre judíos y gentiles ya no existiría, todos los hijos e hijas de Dios (los que busca el Padre) adquieren igual acceso a Dios a través de Él. La adoración se convertiría en un asunto del corazón, no de las acciones exteriores, y dirigidas por la verdad y no por una ceremonia[1].

Siguiendo el contexto, el pastor D.A Carson nos entrega un comentario muy preciso sobre la idea de adorar/alabar en espíritu y en verdad:

Adorar a Dios en espíritu y en verdad es ante todo una forma de decir que nosotros debemos adorar a Dios por medio de Cristo. En Él la realidad se manifiesta y las sombras desaparecen (comp. Heb 8:13). La adoración cristiana es la adoración de un nuevo pacto; es la adoración inspirada en el evangelio; es la adoración centrada en Cristo; es la adoración centrada en la cruz[2].

Las implicancias que vemos en el concepto de adorar/alabar a Dios en espíritu y en verdad nos llevan inevitablemente a la obra de Jesucristo en la cruz, el mensaje central del evangelio: Jesús es el lugar y la forma en la que nos reunimos con Dios[3].

“En Verdad”: Comprendiendo la obra de Jesús en la cruz cuando alabamos

Cuando la Biblia nos dice “en verdad”, no hace referencia a nuestra sinceridad o humildad, se refiere al acto de alabar con entendimiento. Si no tenemos conocimiento del Dios que adoramos, no hay adoración en verdad. Los cristianos hoy, somos llamados a entender la obra de Jesús en la cruz, esto es de suma importancia al encontrarnos situados en el Nuevo Pacto. Nuestro fundamento sólido es Jesús. Lo primero que debemos entender es que la obra consumada en la cruz nos da un completo e inmediato acceso a Dios. Esto se debe a que mediante Jesús, tenemos libertad y acceso a Dios con confianza por medio de la fe en Él[4].

A lo largo de todo el Antiguo Pacto vemos como el Sumo Sacerdote tenía que ofrecer sacrificios una vez por año, para que los pecados del pueblo fueron perdonados, además de eso, éste al entrar al lugar santísimo del Tabernáculo – posteriormente el templo – arriesgaba su propia vida (comp Lev 16:2). Con la obra de Jesús en la cruz, todos estos ritos fueron anulados y llegó la institución de un Nuevo Pacto: “Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.[5]” (Hebreos 10:19-22) El sacrificio de Jesús, y todo lo que esto conllevó, nos da la oportunidad de cantar a Dios con plena certeza y confianza.

“En Espíritu”: una alabanza aceptable para la gloria de Dios

Nuestra alabanza debe ser "en espíritu", involucrar todo nuestro ser. A menos que exista una pasión por Dios, no hay adoración en espíritu. La fe que depositamos en la obra de Cristo en la cruz es un factor vital, el apóstol Pedro nos recuerda: por la mediación de Jesucristo, ustedes ofrecen sacrificios espirituales que agradan a Dios[6].

Si elimináramos este importante factor de nuestras ofrendas de alabanzas (sacrificios espirituales), estas serían insignificantes e inaceptables. Con esto no quiero decir que la búsqueda de la excelencia en nuestro servicio no sea relevante, lo que quiero decir es que, si hacemos énfasis en nuestras acciones caeremos en el error de creer que nuestra contribución hace aceptable nuestra adoración. Tenemos que enfocar constantemente a la congregación en la realidad de lo que Jesús ha hecho, es Su obra en la cruz la que hace nuestra alabanza aceptable. Hoy podemos disfrutar de la forma como Dios por medio del Espíritu Santo nos da luz a nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo[7].

Conclusión

Para poder alabar a Dios en espíritu y verdad necesariamente incluye todo nuestro corazón y alma – en espíritu – y toda nuestra mente – en verdad –, la Biblia es clara en esta declaración (comp Deuteronomio 6:4 y Mateo 22:37-38). Debemos ser claros en dirigir todo esto a la centralidad de la importancia de la obra de Jesús en la cruz para comprender y experimentar este concepto de alabanza/adoración. A veces nuestros enfoques dan la impresión de que la cruz hace referencia a cuán importante somos para Dios, aunque es verdad de que el amor de Dios fue el motivo para salvar a los que creen en él, en esencia, la cruz apunta a lo terrible que es nuestro pecado y necesario que es la mediación de Jesús para que podamos obtener la salvación y volver a nuestro Creador. La Cruz nos libra de un amor erróneo hacia uno mismo por un amor apasionado por aquel que nos redimió[8].

Nuestro espíritu sin el entendimiento de la verdad del evangelio nos conducirá a una experiencia temporal e insatisfecha, una vez cese la emoción también cesará nuestra adoración. Por otro lado, el entendimiento de la verdad del evangelio sin el espíritu nos puede llevar a cierto legalismo sin gozo. La combinación de ambos nos lleva a un placer sublime en Dios, a la luz de las Escrituras. Mientras más conocemos sobre Dios, más aspectos de Su grandeza podemos alabar, lo cual hace más profunda nuestra adoración. Mientras más profunda nuestra adoración, Dios es más glorificado.

Dios, al ser el único Dios real y viviente, posee un infinito y supremo valor, por lo tanto, merece una infinita y suprema pasión. El hecho de que la adoración y alabanza en espíritu y en verdad sea algo que abarque todo nuestro ser, no se limita – como bien dijo Jesús – a un lugar. Por lo tanto, aunque nuestra expresión de adoración puede variar (puede ser más pasiva o expresiva), lo que importa es a quién y porqué adoras ¡Que nuestra alabanza sea en espíritu y verdad!



[1] gotquestions.org, ¿Qué significa adorar al Señor en espíritu y en verdad? https://www.gotquestions.org/Espanol/adoracion-espiritu-verdad.html
[2] D.A Carson. Worship under the World [la adoración bajo la Palabra]; en La adoración dirigida por el Libro, ed D.A Carson. Grand Rapids, MI:Zordevan, 2002:37.
[3] Bob Kauflin. Nuestra adoración importa. B&H Español, 2015:74.
[4] Efesios 3:12 (LBLA)
[5] Hebreos 10:19-22 (LBLA)
[6] 1 Pedro 2:5 (NVI)
[7] 2 Corintios 4:6 (LBLA)
[8] Bob Kauflin. Nuestra adoración importa. B&H Español, 2015:82.

Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR AARON CASTRO (twitter @ACastroMusica)
Esposo y profesor de música. Sirve en el equipo de alabanza de Iglesia UNO. Cantautor de alabanza congregacional. Fundador y Director de Cantemos El Evangelio.

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