Enfocando nuestra alabanza: la infinitud de Dios y nuestra satisfacción en Él

Imagen: desiringgod.org

Recuerdo haber escuchado la palabra “Infinitud” por primera vez en la Conferencia Volviendo Al Evangelio 2015, en Valparaíso, Chile. El expositor era el pastor – y amigo – Caleb Fernández, cito:

Hace un buen tiempo estoy trabajando este tema de la ‘Infinitud, la satisfacción en Dios’, y yo me encuentro con un dilema, en que en realidad, cuando hablamos de Infinitud vamos a los libros de Teología y nos dicen que la Infinitud es un Dios que no tiene límites en su ser y sus atributos, nos dicen que la Infinitud tiene que ver con que no está condicionado por el universo, por el tiempo y por el espacio… ahí vamos imaginando el tipo de Dios que tenemos, inmenso en sus características… nos dicen que es en lo intensivo y no en lo extensivo, es decir, que no está limitado por la cantidad de su sustancias… nos dicen que los aspectos de su Infinitud es su perfección, soberanía, eternidad e inmensidad, nos dicen que nada de lo que fue creado le puede dar identidad, y también, todo lo que él ha creado tampoco le puede dar identidad. Nos dicen que nada lo define, porque es ajeno absolutamente a nosotros […] Ahí yo entro en crisis y comienzo a pensar ¡¿Qué tipo de Dios adoro?! ¡¿A quién estoy conociendo?! ¡¿Quién es este Dios?! […] todo lo que pueda decir, todo lo que pueda pensar acerca de él, es limitado, es inferior a lo que es él […] toda afirmación teológica, aún las expresiones más elevadas serán trivialidades comparadas con él […] esa es mi crisis[1]

Comparto esta crisis. Adoramos ignorando sin saber quién es Dios y lo reducimos a una percepción de Dios. ¿Conozco al Dios que adoro?, ¿En que pensamos cuando participamos en el canto congregacional?, ¿Estamos verdaderamente enfocados en la grandeza y gloria infinita de Dios cuándo cantamos?

El punto de partida: explorando y conociendo la infinitud de Dios

Me encanta como Los Salmos nos describen e invitan a tener un enfoque claro en la grandeza de Dios: “¡Grande es el Señor, el más digno de alabanza! Nadie puede medir su grandeza”[2] “Alabad al Señor, naciones todas; alabadle, pueblos todos. Porque grande es su misericordia para con nosotros, y la fidelidad del Señor es eterna. ¡Aleluya!”[3] Aquí nos encontramos con el punto de partida: Infinitud. Una y otra vez – a lo largo de todos los Salmos – nos encontramos con conceptos como “grandeza” y “eternidad”. Los músicos de las iglesias locales debemos ser capaces de recordarle estos conceptos a la congregación cada momento de la alabanza corporativa. Debemos ayudar a las personas a ver por medio de los ojos de la fe la infinitud de Dios y que esta es eterna. ¡No cambia!

Los Equipos de Alabanza deberían convertir las palabras de David, escritas en Salmos 34:1-3, en un lema personal: “Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca. Alabaré al Señor con toda el alma. ¡Escuchen, gente humilde, y alégrense también! ¡Únanse a mí, y reconozcan su grandeza! ¡Exaltemos a una voz su nombre!”[4] Que gran responsabilidad tenemos por delante: “Alégrense… únanse… reconozcan su grandeza”

Nuestro propósito no es presentar los mejores arreglos musicales, jamás lo ha sido. Nuestro propósito se encuentra en el acto mismo de alabanza que anima e invita a la congregación a exaltar la grandeza del Señor, recuerda sus promesas y agradece sus bendiciones. ¡Debemos trabajar para que la congregación vea la infinitud de Dios en las alabanzas que entona!

El desarrollo: siendo claros en la infinitud de Dios

Estas invitaciones nos llevan no solo a tener pasión por Dios, sino que también a tener temor por lo que debemos hacer. En ocasiones podemos tropezar con nuestro enfoque debido a nuestra naturaleza caída y dejarnos llevar por un atributo específico por cual nos sentimos cautivados, a tal punto, que podemos rebajar a Dios en un ídolo.

Para explicar esto de mejor manera, te planteo un atributo de Dios: el amor. La mayoría de las canciones hoy declaran que Dios es amor (ciertamente lo es según 1 Juan 4:8), el problema es cuando solo cantamos eso y dejamos los demás atributos de lado, tomando el amor de Dios como si ese fuera su “atributo único” o “atributo superior”, o incluso podemos referirnos al amor de Dios como si nos estuviéramos refiriendo al amor humano. Ante esto, el puritano John Owen nos advierte: “No debemos permitirnos estar satisfechos con ideas vagas del amor de Cristo las cuales no presentan nada de Su gloria a nuestras mentes”[5] ¡Recuerda que el amor de Dios es Santo, no es como el tuyo o el mío! Recuérdate a ti mismo y a la congregación que diriges que cuando cantas sobre el amor de Dios, es correcto cantar que Dios es amor, pero eso no quiere decir que podemos pecar (sabiendo que estamos pecando) y cantar a Dios al mismo tiempo. Recuérdate y recuérdales: “Buscad…la santidad, sin la cual nadie verá al Señor[6] y “Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy Santo”[7] Ante tan duro recordatorio ¿Qué haremos ante esto? Pues apuntar a Cristo: "santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier lugar invocan en el nombre de nuestro Señor Jesucristo"[8] ¿Puedes ver la fuente de esta claridad?, la fuente es la misma Palabra de Dios.

La forma de ser claros en la infinitud de Dios es cantando las verdades del Evangelio, escritas por Dios mismo por medio de aquellos que contemplaron la infinitud de Dios, en la Biblia.

Mi deseo es que podamos entender esto: Si nuestros cantos no son específicos sobre la naturaleza, el carácter y las obras de Dios, nosotros tenderemos a asociar la adoración con un estilo de música, un estado emocional intensificado, un tipo de arquitectura, un día de la semana, una reunión, un estado de ánimo reverente, un tiempo de cantar o un sonido. Pensaremos en todas las cosas que acompañan a la adoración en vez de pensar en el Dios al cual estamos adorando. Y aún peor, crearemos nuestras propias imágenes de Dios, representándolo como nos guste.[9]

La meta final: sintiéndonos satisfechos en la infinitud de Dios

Al enfocar nuestra alabanza en infinitud de Dios descrita en la Palabra, encontramos un placer y satisfacción de consecuencias eternas que afectan nuestros sentimientos al alabar. El pastor John Piper en una oportunidad escribió: “Donde los sentimientos por Dios están muertos, la adoración está muerta”[10] ¡Que verdad encontramos aquí! A lo largo de todas las Escrituras vemos que una y otra vez los autores no solo hablan teológicamente, sino que también expresan sus sentimientos provocados por la infinitud de Dios:

“Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense!”[11]

“¡Amad al Señor, todos sus santos! El Señor preserva a los fieles”[12]

“Anhelo con el alma los atrios del Señor; casi agonizo por estar en ellos. Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida”[13]

Podría seguir citando versos, son muchos. Mi punto aquí es demostrar que cuando exploramos, conocemos y experimentamos la infinitud de Dios en nuestras vidas, nuestra alabanza cobra vida ¡se vuelve vibrante! ¡Dios se glorificada cuando nos sentimos satisfechos en Él, expresando la alegría de conocerlo y ser conocido por Él! Todo esto a punto al hecho de que Dios es digno.

Lo más sublime de todo esto es el hecho que, aunque logremos conocer la suprema infinitud de Dios, jamás será suficiente. Ni siquiera la eternidad nos bastará. Él es inmensamente infinito. Podemos poner toda nuestra vida para dedicarnos a conocer a Dios en todos sus atributos para poder alabarle de mejor manera, pero aun así, no será suficiente. Te comparto unas palabras de Isaac Watts:

Nunca podremos ser demasiado frecuentes o demasiado solemnes en la entrega total de nuestras almas a Dios y en comprometer nuestras almas haciendo un voto de ser del Señor para siempre: amarle sobre todas las cosas, tenerle, esperar en Él, caminar Sus caminos en santa obediencia y esperar por Su misericordia hasta la vida eterna.[14]

Conclusión

Tanto los Equipos de Alabanza, como todo el pueblo de Dios, debemos enfocar los cantos corporativos a la infinitud de Dios, ciertamente nuestro lenguaje queda pequeño al lado de lo eterno de Su majestad y gloria reflejada en todos sus atributos. Pero debemos tomar la responsabilidad como nos exige Dios en las Escrituras.

Debemos asegurarnos de que las verdades bíblicas se han proclamadas con una pasión y afecto santo, centrado en Cristo, por medio de canciones. Para que así, la congregación tenga la oportunidad de exaltar con cánticos que inviten al asombro en la contemplación de la infinitud suprema de Dios.



[1] Exposición “Dios es Infinito”, Caleb Fernández: 2da Conferencia Volviendo Al Evangelio, Valparaíso, Chile. 30 de Mayo del 2015: https://www.youtube.com/watch?v=prF-XNE6QQc
[2] Salmos 145:3 (NTV)
[3] Salmos 117:1-2 (LBLA)
[4] Salmos 34:1-3 (RVC)
[5] John Owen. The Glory of Christ (La Gloria de Cristo). Carlisle, PA: Banner of Truth Trust, 1994:54.
[6] Hebreos 12:14 (LBLA)
[7] Levítico 19:2 (NVI)
[8] 1 Corintios 1:2 (LBLA)
[9] Bob Kauflin, Nuestra Adoración Importa. B&H Español, 2015:67.
[10] John Piper, Desiring God [Sed de Dios]. Sisters, OR: Multnomah, 2003:68.
[11] Filipenses 4:4 (NTV)
[12] Salmos 31:23b (LBLA)
[13] Salmos 84:2 (NVI)
[14] Isaac Watts. A Guide to Prayer [Una guía para la oración]. Carlisle, PA: Banner of Truth, 2001:28.


Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR AARON CASTRO (twitter @aaroncastro___)
Esposo y profesor de música. Miembro de la IPCH y parte del Equipo de Música en Iglesia UNO (duodécima iglesia presbiteriana de Santiago, Chile). Compositor y músico dedicado a la alabanza congregacional. Fundador y Director de Cantemos El Evangelio.

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