¿Qué dice la Biblia sobre ser "Líder de Alabanza/Adoración"?

Fotografía tomada por Andres Moreira


El movimiento de Alabanza Contemporánea ha traído consigo muchas cosas, por ejemplo: formatos y escenografías diversas dentro del culto, elementos musicales como efectos delay y reverb, secuencias de acordes simples para el oyente, entre otras cosas.

Pero algo que me llama la atención, y que debemos detenernos a reflexionar, es el título que reciben – exclusivamente – el o los cantantes de los Equipos de Alabanza de las iglesias locales: “Líder de Alabanza”. Cuando escucho este título me pregunto: ¿Dónde nace? ¿Lo comprendemos? ¿Lo estamos usando bien? ¿Es un concepto bíblico como tal? Creo que debemos ser muy objetivos y cuidadosos en esto. Con el paso del tiempo me he dado cuenta que la respuesta detrás de estas incógnitas, definen nuestra cosmovisión sobre conceptos como liturgia, servicio, ministerio, culto y canto congregacional.

¿Dónde nace?: Un poco de historia…

Para comenzar, tenemos que ser claros en esto: el título “Líder de Alabanza” no aparece en la Biblia, tampoco el concepto “Ministerio de Alabanza”. Nunca vas a encontrar algún pasaje en la Biblia que diga: “Los Levitas servían en el Ministerio de Alabanza” o “El Rey David era un gran Líder de Alabanza en todo Israel”.

El título es sumamente reciente, corrían las décadas del 60’ al 80’,  cuando en Estados Unidos fue conformándose la llamada Jesus Music, la cual estaba relacionada con el movimiento cristiano contracultural conformado por hippies que pasaron por la conversión, ellos se autodenominaban “Jesus People” (Gente de Jesús), y los medios de comunicación los llamaban “Jesus Movement” (Movimiento de Jesús). En el libro Obras Completas de Juan Anto Monrroy, tomo III, nos dice:

“El movimiento empezó en California… paralelamente al hippismo… empezó a notarse la presencia de “comunas” en diferentes ciudades americanas. Casas en las que viven grupos de diez a treinta jóvenes de ambos sexos. Algunos están casados; otros, no… Todas las actividades de estos jóvenes  está orientada hacia una labor puramente espiritual. No están organizados, pero en cada “comuna” hay uno o varios varones que tienen a su cargo el ministerio de la Palabra. En algunos casos se llaman “Ministros”; en otros “Ancianos”, aun cuando, por regla general, suelen ser jóvenes entre quince y veinticinco años[1]

Dentro de este movimiento la música tenía un espacio fundamental, pero era con características muy simples. Con el paso de los años fueron apareciendo comunidades más organizadas (conocidas hoy como Calvery Chapel y Vineyard Church), dentro de estas comunidades habían muchos “compositores hippies” convertidos por el evangelio, entre ellos estaba Karen Lafferty[2], que en el otoño de 1971 creó una melodía para Mateo 6:33, con el título de “Seek you First”, convirtiéndose en una canción muy popular entre estas comunidades. Esto motivó a la composición de más canciones lo cual llevo a la grabación del álbum  “The Everlastin' Living Jesus Music Concert” que posteriormente se convirtió en lo que hoy conocemos como Maranatha Music Inc. Poco a poco, de boca en boca, comenzó a surgir el título de “Líder de Alabanza” que se hizo muy popular en poco tiempo. El impacto fue tal, que estos fueron los inicios de lo que hoy conocemos como Alabanza Contemporánea.

¿Lo comprendemos?: Es momento de pensar un poco…

Reflexionemos en el título “Líder de Alabanza” o “Líder de Adoración” (este última se usa mucho como sinónimo), y dividámoslo en los conceptos que los componen “Líder”, “Alabanza” y “Adoración”. La R.A.E define estos conceptos de la siguiente manera:

Líder[3]: persona que guía o conduce una colectividad
Alabar[4]: Manifestar el aprecio o la admiración por algo o por alguien, poniendo de relieve sus cualidades o méritos.
Adorar[5]: Reverenciar o rendir culto a un ser que se considera de naturaleza divina.

Si tomamos las definiciones en rigor nos daremos cuenta, primeramente, que nos referimos a una persona que está guiando en una labor específica, pero, esta labor no se cierra en el concepto “música”. Ambos conceptos “Alabar” y “Adorar” no son definidos como musicales, sino, como un acto de reverencia y rendición que manifiesta aprecio y admiración por alguien que posee grandes cualidades reflejadas en sus acciones, en nuestro caso, Dios.

Viéndolo así, cualquier miembro de la iglesia local es un “Líder de Alabanza/Adoración”: el pastor que predica expone los atributos de Dios, la persona que tiene la oportunidad de orar manifiesta su confianza en Dios, el cantante está exaltando a Dios, y así la lista sigue ¡Todos estos son actos de alabanza y adoración, que son guiados por algunas persona! Me gusta mucho como lo dice Bob Kauflin:

“Todo el que anima a otros a alabar a Dios se le puede llamar “Líder de Adoración”. La adoración puede incluir música, pero puede darse sin ella […] Las actividades como orar por otros, ofrendar y estudiar la Palabra de Dios son también actos de adoración que glorifican a Dios.”[6]

¿Lo estamos usando bien?: seamos objetivos y sinceros…

Debido a que equivocadamente hemos encerrado al “Líder de Alabanza/Adoración” en el concepto musical, han existido posturas sobre este tema, por ejemplo, el pastor D.A Carson expone la siguiente idea:

“Yo aboliría por siempre la noción de un “Líder de Adoración”. Si quiere tener un “Líder de Canto” que dirija parte de la adoración, así como el predicador dirige una parte de la adoración, está bien. Pero al llamar a la persona “Líder de Adoración” se da la idea de que predicar, enseñar, escuchar y devorar la palabra de Dios, y aplicarla a nuestras vida, de alguna manera no fuera adorar a Dios”[7]

El punto que presenta D.A Carson es muy claro y sincero. Siendo objetivos, la evolución de la Alabanza Contemporánea, desde la simpleza musical de las comunidades del “Jesus Movement” hasta la compleja industria musical global en la que se ha convertido, ha provocado que pongamos a los líderes de alabanza/adoración en posiciones que no les corresponden, incluso por sobre la predicación. Gordon MacDonald y Bob Kauflin, exponen:

“Los líderes de adoración se han convertido en un factor más importante que los predicadores. La predicación mediocre puede tolerarse, pero un líder de adoración incapaz puede hundir las cosas rápidamente”[8]

“La música en la iglesia es importante. Ahora ¿es más importante que la enseñanza bíblica sólida que nos ayuda a crecer en el conocimiento de Dios y en la obediencia a Su Palabra? En una palabra, no”[9]

En este punto creo que es importante posicionar de manera correcta al Líder de Alabanza, y para comenzar, podemos cambiar el nombre. Te comparto la siguiente idea de nombre que he conocido en diversas congregaciones: Director Musical de Canto Congregacional o Director Musical de Iglesia. Sé que pueden parecer nombres extensos. Pero creo que describen de manera clara y objetiva, el rol del que conduce los bloques musicales y la intimidad de la iglesia local en cuanto a su alabanza a Dios.

¿Es un concepto bíblico como tal?: vamos al rol que describe la Biblia…

Si bien vemos en la Biblia diversos ejemplos de roles musicales, aun así, no hay una claridad en cuanto al tema en cuestión. Por ejemplo, nunca veremos conceptos como “Líder de Alabanza” o “Ministerio de Alabanza” ni en el Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, por lo tanto, debemos inferir cuidadosamente sobre esto:

1.    Los Levitas:
En el Antiguo Testamento vemos a Asaf, Hemán, Jedutún y otros que guiaban la música en el Tabernáculo y el templo (1 Crónicas 16:1-7, 37-42; 25:1-8), los levitas tenían funciones específicas con objetivos específicos: trasladar el arca del pacto, ofrecer ofrendas de sacrificio en el altar y proclamar los mensajes de Dios acompañados con liras, arpas y címbalos. Ahora bien, tenemos que tener cuidado aquí, porque no podemos trasladar el llamado que los levitas realizaban en Israel, con el llamado que tenemos los músicos hoy en la Iglesia. La razón es simple: el objetivo es distinto. Los Levitas anunciaban al Perfecto Sacerdote que había de venir, Jesucristo, quien cumplió con todo aquello a lo que Su ministerio apuntaba (Hebreos 9:23-28). Ellos – los levitas – adoraban a Dios en un templo físico, mientras nosotros – la Iglesia – adoramos a través del templo perfecto de Jesucristo y nosotros mismo somos un templo donde habita la presencia de Dios (Juan 4:23-24; Mateo 12:6; Efesios 2:21).[10]

2.    Los Salmos y sus compositores:
El cancionero más grande de la Biblia, nos expone mucho sobre el contenido del canto congregacional, pero no es claro al cómo dirigir este canto. Desde un punto de vista pedagógico los compositores de los Salmos tratan con nuestra condición en un mundo caído. Pero, en medio de los problemas y la persecución, el salmista nunca olvida que Dios es soberano, Dios es fiel y solamente Dios puede cumplir.[11] Quiero destacar la función pedagógica que debe tener una composición de Alabanza Contemporánea, pero nunca debemos llamarnos “salmistas” los músicos de la iglesia actual, porque los salmos son composiciones con una fuente de inspiración divina que forma parte de la Revelación Especial (1 Juan 5:13), la cual es la operación divina ejercida sobre autores humanos, por lo cual Dios les revela el mensaje a escribir, guía su trabajo para que no haya errores, pero sin alterar su propio estilo personal en la confección del original, comunicando luego al trabajo hecho su aliento divino para que todo el escrito original sea absolutamente Palabra de Dios, viva y eficiente u operante (Job 32:8 y 2 Timoteo 3:16). Mientras que una canción de Alabanza Contemporánea es una composición que forma parte de la Iluminación, la cual es la actividad propia del Espíritu Santo que complementa la comprensión de los lectores de las Escrituras de modo que puedan entender y aceptar el mensaje bíblico procedente de Dios, reconociéndola como palabra inspirada por Dios (1 Corintios 1:18; 2:14 y 2 Corintios 2:10-12).

3.    Jesucristo, el mejor ejemplo:
Jesús es el ejemplo por excelencia del rol de un líder de canto congregacional. Él nos muestra a Dios, y su obra en la cruz nos provee el único camino hacia el Padre (1 Timoteo 2:5; Hebreos 10:19-22). Ahora bien, no podemos hacer lo que Jesús hace, pero si tenemos que apuntar siempre al Hijo, en consecuencia, al Padre. ¡La gloria le pertenece a Dios!

Conclusión

No existe ningún pasaje en las Escrituras que nos muestra el título “Líder de Alabanza/Adoración” de manera explícita. Sin embargo, encontramos evidencias de un carácter de músico que sirve a la comunidad de fe (iglesia local) a la que pertenece. Debemos ser bíblicos en lo que es un Líder de Alabanza/Adoración, o mejor dicho, con lo que se trata el rol de un Director Musical de Canto Congregacional. No somos los Levitas del Antiguo Pacto, somos los músicos de la iglesia del Nuevo Pacto. No somos los Salmistas que recibieron la revelación directa del Padre, somos los músicos de la iglesia de hoy, que son guiados por el Espíritu Santo para componer canciones basadas en la verdad ya revelada y que está completa.

Asumamos nuestro rol con humildad, sin buscar nuestra propia gloria, no nos dejemos seducir por la fama que nos ofrece la industria de la “música cristiana”, servir musicalmente a la iglesia local cada domingo es maravilloso. Amemos el ayudar a otros músicos que sirven a nuestro lado en cada servicio. Escuchemos y obedezcamos a las autoridades de la iglesia local, nuestros pastores y ancianos. Seamos servidores en la iglesia local que estudien la Biblia para componer canciones que animen, exhorten y enseñen a la congregación. ¡Dios sea glorificado!



[1] Obras Completas, Tomo III, Juan Anto Monroy. Pág 74. Editorial CLIE
[2] http://www.christianitytoday.com/history/2008/october/praise-and-worship-revolution.html
[3] http://dle.rae.es/?id=NGziyCV
[4] http://dle.rae.es/?id=1Pu59Lt
[5] http://dle.rae.es/?id=0og1X0g
[6] Bob Kuflin, Nuestra Adoración Importa. Pág. 55
[7] Entrevista de Tony Payne con D.A Carson. The Briefing (La Sesión Informativa). Número 323. Mathias Media, 2000.
[8] Gordon MacDonald. To Find a Worship Leader (Para encontrar un líder de adoración), Leadership Journal (revista sobre liderazgo). 2002
[9] Bob Kauflin, Nuestra Adoración Importa. Pág. 54
[10] Bob Kauflin, Nuestra Adoración Importa. Pág. 54 – énfasis añadido
[11] Bob Kauflin, Nuestra Adoración Importa. Pág. 72 – énfasis añadido

Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR AARON CASTRO (@aaroncastro___)
Esposo y profesor de música. Sirve en el equipo de alabanza de Iglesia UNO. Cantautor de alabanza congregacional. Fundador y Director de Cantemos El Evangelio.