Cinco actos bíblicos de alabanza y adoración de los que debemos aprender


Imagen juan116.org
A veces olvidamos que Dios se alegra con una alabanza sencilla, donde no es necesario tener grandes “equipos de audio” y solo basta un corazón agradecido ante el inmenso regalo de la gracia. En ocasiones olvidamos que nuestra adoración es sinónimo de una vida diaria entregada a Dios, que se expresa en actos y no en un bloque de “canciones lentas”.

En la Biblia, vemos diversos ejemplos de alabanza y adoración que tenemos que tener muy presentes en nuestras vidas como músicos que sirven en las iglesias locales. Quiero invitarte a ver cinco ejemplos, cinco expresiones de alabanza y adoración que tenemos que recordar, aprender y aplicar en nuestras vidas como cristianos:

1. Pablo y Silas cantando en la prisión de Filipos (Hechos 16:11-40)

Esta escena – para mí – es una mezcla sublime de crudeza y gratitud, una actitud bíblica que nos enseña a alabar (cantar) a Dios en medio de la adversidad. Aquí vemos como Pablo y Silas, debido a la predicación del evangelio fueron llevados a juicio (v.20-21), donde sus ropas fueron rasgadas para ser azotados (v.22) para luego ser echados a “la última celda” de la prisión y sus pies con cepos (v.23-24) ¡Cuánto dolor debió haber provocado eso! Pero aun así, Pablo y Silas cantaron a Dios, un pequeño culto con características puras, sinceras y honestas. Luego vemos las consecuencias gloriosas del evangelio (o como me gusta decirlo para esta historia “cantar el evangelio”): la conversión del carcelero y su familia (v.27-34).

Aplicación para nosotros: Como músicos, somos los primeros de la iglesia local que deben demostrar un alabanza de reconocimiento a Dios en medio de la adversidad. ¿Por qué? Porque nuestra alabanza a nuestro Dios, es un ejemplo que bendice y edifica a nuestros hermanos y hermanas de la iglesia local. Somos ejemplos vivos para ellos, sobre cómo enfrentar con corazones agradecidos que reconocen la soberanía de Dios.

2. La mujer con la caja de alabastro (Lucas 7:36-50)

Algunas de las mayores adoraciones pueden provenir de las fuentes más inesperadas. Esta mujer había sido usada y abusada, algunas versiones bíblicas la describen como una mujer de "mala fama" o "mala vida". Pero algo acerca de las palabras y acciones de Jesús le hizo traer su posesión más valiosa y derramarla en una expresión de amor y adoración. En un momento, presionó a través del miedo, los prejuicios, la vergüenza, y creó uno de los momentos más íntimos de adoración en la Biblia, con sus lagrimas lavó los pies de Jesús y con sus cabellos los secó, para luego echarles un perfume (v.38-39, 48)

Aplicación para nosotros: Cuando la opinión del hombre nos ha declarado "culpables", hay Uno que recibe nuestra adoración que declara nuestra necesidad de él y perdonar nuestros pecados. No importa si la expresión física puede parecer humillante exteriormente (al igual que en el interior), seamos sinceros de nuestra dependencia diaria de Jesús.

3. La ofrenda de la viuda (Marcos 12:41-44)

Esta escena es un simple acto de dar una ofrenda en el templo, pero hay más que eso: un acto de dar en gratitud, sin esperar nada a cambio ¡Esto llamó la atención de Jesús! El texto no nos dice cuánto fue lo que ella dio, sino, más bien, cuánto le costó a ella personalmente el dar. Esto fue lo que movió a Jesús a decir, "Ella dio más que cualquier otra persona" (v.43-44). Por otro lado, lo que movió a esta mujer a dar todo lo que tenía, sigue siendo un misterio, pero lo que está claro es que Jesús considera el dar como un acto de adoración.

Aplicación para nosotros: No veamos el dar (sea lo que sea) como una obligación de buena moral o buena costumbre, sino como un acto de adoración a nuestro Dios, porque Dios dio a su único Hijo, Jesús por los pecadores. Si tenemos la posibilidad de dar dinero, tiempo, oración a los miembros de las iglesias locales ¡Hagámoslo! ¡Que nuestro Dios sea glorificado en nuestro acto del dar!

4. La prueba de Abraham (Génesis 22:1-18)

Abraham agradó a Dios debido a la obediencia. Dios probó a Abraham (aunque él no lo notó en un principio) para que ofreciera a su hijo, Isaac, en sacrificio (v.1-2). Abraham obedeció llevando a Isaac en sacrificio (v.3-10), hasta que Dios intercedió, demostrándole a Abraham que todo esto era una prueba para saber si le temía, dándole un carnero para el sacrificio (v.11-14). Luego, Dios reafirma su promesa para ser glorificado (v.15-18)

Aplicación para nosotros: Hoy, la obediencia es algo que usualmente solo mencionamos a los niños y no hablamos mucho entre adultos. Sin embargo, la obediencia, a los ojos de Dios, es adoración y es aún mayor que cualquier sacrificio (1 Samuel 15:22-23a; Salmos 119:33-34; Juan 14:15). Puede ser que nuestro acto de obediencia y adoración, no ocurra en algún servicio dominical, pero si durante el resto de la semana en compartir el evangelio a tus amigos, en brindar apoyo a quien lo necesite, en leer y estudiar cada día la Biblia, en comenzar el día orando, etc. Dios nos ayude en nuestra obediencia, para que así alcancemos nuevas alturas en nuestras experiencias de adoración.

Conclusión
El mayor y mejor ejemplo: JESÚS

5. La entrega de Jesús a la voluntad de Dios (Lucas 22:39-46)

Mi quinto ejemplo, es también mi conclusión. Momentos antes de ser arrestado, vemos a Jesús orando. Esta es una oración con miedo ante lo que vendrá, pero a su vez, con un nivel alto de entrega a la voluntad de Dios (te comparto el verso en versión NTV):

«Padre, si quieres, te pido que quites esta copa de sufrimiento de mí…»

Aquí, Jesús nos muestra su dolor con la expresión “copa de sufrimiento”, logramos ver que hay un grado de dolor y miedo en Jesús, más aun así, él resiste a la tentación de desobedecer a Dios a causa del dolor y miedo. Fijémonos en el detalle que antes de orar y luego de orar, Jesús le dice a sus discípulos “Oren para que no cedan a la tentación” (v 40, 46). Jesús vivía en una obediencia absoluta de adoración y alabanza ante Dios. Entonces, pronunció la declaración de adoración más increíble jamás conocida cuando dijo

«… sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía»

Esta declaración de entrega total, de los labios de nuestro precioso Salvador nos humilla, enseña y alienta a amar aún más a Dios.

Sigamos cantando alabanzas y haciendo música con nuestros instrumentos, pero también (y es mi oración) poder comenzar a entrar en niveles más altos y profundos de adoración que se encuentran en dar, vivir, obedecer y rendirse ante nuestro Dios.

Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR AARON CASTRO (twitter @aaroncastro___)
Esposo y profesor de música. Miembro de la IPCH y parte del Equipo de Música en Iglesia UNO (duodécima iglesia presbiteriana de Santiago, Chile). Compositor y músico dedicado a la alabanza congregacional. Fundador y Director de Cantemos El Evangelio.