Preparándonos durante la semana para la adoración corporativa


Foto de Andres Moreira Valderrama
Todos los cristianos que ya hemos llevado cierto tiempo caminando en el evangelio de Cristo Jesús hemos luchado de una u otra forma con nuestra disposición a la adoración corporativa, principalmente la de los días domingo. Puedes llamarle flojera, comodidad, aburrimiento, sueño, desconcentración, falta de edificación, etc. Esto sea como sea, es algo que ciertamente no proviene de Dios, sino de nuestro adversario el diablo. Dios anhela y desea tener tiempo de comunión con nosotros, él desea ser conocido y adorado (Jer. 9:23-24, 31:3; Mat. 6:6; Ap. 3:20; Stgo. 4:5) más nuestros enemigos no nos harán la tarea muy fácil, la carne por una parte nos tratara de arrastrar a deseos pecaminosos (Stgo. 1:14-16; Gal. 5:17; Rom. 7:19-23), también el mundo nos querrá alejar de Dios como un imán atrayéndonos a el mismo, desviando nuestro corazón de lo eterno a lo terrenal y perecedero (1 Jn. 2:15-16; Col. 3:2). Finalmente, el diablo no dejará que busquemos y agrademos a Dios tan fácilmente (1 Ped. 5:8; Mat. 16:23).

Como hijos de Dios entonces, debemos entender lo importante que es estar bien preparado y equipado para no ceder ante las presiones y poder disfrutar plenamente de todo lo que Dios ha preparado para nuestra edificación y poder rendir una adoración verdadera a él, como hijos y como cuerpo. Por ende, veremos algunas cosas útiles que podemos hacer para sacar el mayor beneficio de nuestro tiempo de adoración corporativa semanal.

1. No descuides tu comunión diaria con Dios

Si deseamos adorar corporativamente, primero debemos ejercitarnos en hacerlo privadamente, nunca podremos contemplar y disfrutar la gloria de Cristo como un cuerpo, si primero no contemplamos y disfrutamos la gloria de Cristo día a día como hijos. Dios nos ha dado los medios de gracia para poder conocerle, como lo son la lectura de la biblia, la meditación, la oración, el ayuno, etc. Por ende, busquemos a Dios con corazones anhelantes y él ha de ser hallado, recordando que Dios galardona a los que le buscan con fe (Sal. 63:1, 16:11; Lam. 3:24; Fil. 1:21; Rom. 12:1-2; Col. 3:1; 2 Cor. 3:18).

2. Tener fe y expectativa constante

A medida que se acerque el día domingo, el día donde juntos nos reunimos a exaltar a Dios, tengamos y desarrollemos expectativas altas para aquel día, si hay algo en lo cual muchos pecamos, es en caer en la monotonía y en la rutina dominical. Olvidamos que aquel día es el más importante de la semana, debiéramos esforzarnos por estar tan dispuestos y alegres a ir y encontrarnos con Dios (Efesios 4:11-13; 1 Cor. 14:12). Nuestras expectativas debieran ser muy altas en querer ser edificados y fortalecidos como iglesia. Debiéramos como David anhelar estar en la casa de Dios, dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para estar delante de él con gozo, expectantes de lo que él hará (Salmo 84:10, 118:24; Josué 3:5).

3. Dispongamos todo lo necesario de antemano para aquel día

Una de las cosas en las cuales todos fallamos es en preparar las cosas con antelación para ir al culto dominical. Por ejemplo, si durante el culto se siente cansado y con sueño, acuéstese más temprano y descanse más; o si debe llegar a la hora, ponga el despertador más temprano, o si tiene hijos prepárelos con antelación; O si sabe que el culto es un poco extenso y le dará hambre, lleve una pequeña merienda. Todo lo que usted necesite hágalo con tiempo, no ponga excusas delante de Dios por su flojera y descuido personal. Recuerde que este es el mejor día de la semana, por ende, ¡prepárese!

4. Este listo para aprender

Una de las cosas que me incomodan en la iglesia, es como la gente no se prepara para aprender. La mayoría va a la iglesia sin un cuaderno de apuntes o muchas veces aun sin su biblia. No se ellos, pero yo retengo poco de lo que el pastor predica a menos que lo anote y medite con calma en mi casa. Es por esto que le aconsejo que prepare su biblia, un pequeño cuadernillo de apuntes con lápiz y tome los apuntes que estime necesario. Aproveche las herramientas que Dios le ha dado por gracia y se beneficiara semana a semana de las lecciones que aprenderá desde el pulpito. No descuidemos por ningún motivo la enseñanza, pues es ella nuestra mayor edificación.

5. Descanse y dependa del Espíritu Santo

Sabemos que esto puede tomar tiempo, que será un aprendizaje, quizás para algunos, volver a enamorarse del culto dominical. Pero que mejor noticia que saber que no estamos solos, que Dios nos ha dado al mejor ayudador y compañero, su Santo Espíritu (Juan 16:7; Rom. 8:26). Por ende, descansemos en él y dependamos de él. Pidámosle fuerza para cada tarea que debamos hacer, y pidámosle también que nos muestre las cosas que hacemos mal y que nos están alejando del gozo de Dios. Finalmente es el Espíritu Santo quien está edificando la iglesia de Cristo, por ende, él sabe mejor que nadie que necesitamos para disfrutar al máximo y ser edificados semana a semana.

Así mi oración es que estos consejos le ayuden a desarrollar una mejor adoración corporativa junto a su iglesia local, que podamos ser edificados como cuerpo y podamos adorar como una unidad a nuestro gran Dios Trino.


Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR DAVID MUJICA
Miembro del Equipo de Alabanza de la Iglesia Bautista La Calera (IBC) y parte del equipo de la organización misionera OM CHILE.