Valorándonos mutuamente en el interior del Equipo de Alabanza


Imagen de juan116.org
Dentro de las dinámicas más habituales de un ministerio de adoración, está la inclusión de nuevos músicos. En algunos casos, estos vienen con un nutrido bagaje musical y ministerial, pero la mayoría son jóvenes que están dando sus primeros pasos (tanto en lo musical como en lo ministerial) y les falta la experiencia que se adquiere con el pasar de los años. A menudo, este último grupo nos genera uno que otro dolor de cabeza y es muy fácil caer en una actitud de deshonra. Por ende, este artículo pretende entregarte algunas herramientas en caso de que estés viviendo algo así.

Para comenzar, debemos definir qué es la Honra y lo definiremos de la siguiente forma:

“Es reconocer quién es la otra persona para Dios”

¿Fácil?…bueno, no tanto, pero si llegamos a reconocer quién es la otra persona para Dios, nuestra postura hacia esta misma nos dispone a darle el respeto que se merece y nos prepara para recibir el don que esa persona es para nuestras vidas. En este sentido, la primera mención de la honra entre los seres humanos en la Biblia la encontramos en Éxodo 20:12 y nos revela un principio: la honra trae vida (tan solo hay que ver el rostro de una persona cuando es honrada). Esto nace de la vida que hay en la Trinidad: el Padre honra al hijo (Mt. 3:17), el Hijo honra al Padre (Jn 14:28), el Hijo honra al Espíritu Santo (Jn 16:13-14) y, así, podemos seguir dando ejemplos de esta perichoresis de honra. El punto es que esta vida es dádiva de Dios por medio del Espíritu Santo que habita en nosotros, por lo tanto, cada vez que deshonramos, estamos actuando en contraposición a la nueva naturaleza. En este sentido, la honra es una característica natural de los que somos nueva criatura y de los que nos reconocemos parte del cuerpo que necesitan de las otras partes del cuerpo.

Entendido esto, debemos también entender el rol de la persona como líder y eso lo definiremos de la siguiente forma:

“El rol del Liderazgo es iniciar el aprendizaje en un ambiente de libertad”

¿Fácil?…. El líder no es un solucionador de vidas sino que, muy por el contrario, debe empoderar a las personas que lo rodean para que estas mismas sean capaces de vivir su vida con las habilidades para sortear los pasajes oscuros que esta tiene. En este sentido, iniciar el aprendizaje es empoderar, generar la habilidad de descubrir cuáles son las áreas potentes y también las que están por mejorar. La libertad nos da el ambiente perfecto para que este intercambio se produzca y, como líderes, debemos crearlo. La buena noticia es que tenemos una ayuda perfecta: el Espíritu Santo (2 Cor. 3:17). Su presencia nos promete libertad y, por ende, permiso para ser lo que realmente somos. En relación a lo anterior, cuando somos libres sale a la luz nuestro carácter y, en libertad, creamos confianza cuando vivimos desde la postura de la honra.

¿Llevémoslo a la práctica? Para eso te recomendaré tres pasos que unen la honra y el desarrollo del nuevo miembro de tu equipo:

Paso 1: “Me ves hacerlo”, lo que implica un modelaje no tan solo musical, sino que también desde nuestra integridad, amando a Dios y a su Novia. Asimismo, con actos de servicio como: el participar del tiempo de alabanza, saludar a la mayor cantidad de personas posible en el culto, honrar al liderazgo de la Iglesia, etc.

Paso 2: “Lo hacemos juntos”, que es el tiempo más difícil. Aquí debemos cultivar una cultura de honra donde el feedback es la clave. Recuerda que cuando vemos a las personas con los ojos de Jesús, es más fácil recordarles quiénes son para Dios y volver a encaminarlas. Aquí también vamos reconociendo su propia identidad y como líderes debemos ser capaces de celebrar sus características distintivas, en este sentido, no necesitamos clones. Un punto importante es saber dar espacios, confiar en la otra persona y darle toda la libertad de equivocarse, después de todo, no hay ningún problema del que Dios no pueda hacerse cargo.

Paso 3: “Lo haces solo” y confío en lo que harás. Una de las mayores recompensas del liderazgo es quedarse sin trabajo porque formaste a otro para hacerlo. Costa Mitchell, director nacional de La Viña Sudáfrica dice lo siguiente en la Conferencia Global de La Viña: “El éxito de un Pastor, es otro pastor; el éxito de un Líder de Adoración es otro Líder de Adoración”. La formación debe estar en el ADN de un líder y cada vez que nos aferramos a una posición estamos caminando en dirección contraria a la necesidad del Reino de más obreros.

Para finalizar, vivir desde una postura de honra, dependiendo de Dios y en la libertad que el Espíritu Santo promete, nos da la capacidad de enriquecer y nutrir a nuestra iglesia desde nuestra función de liderazgo y, esto es recompensado por Dios. ¡Te invito a formar desde la honra y a gozarte en los resultados!


Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR ISRAEL SALGADO
Esposo y músico aficionado. Israel sirve como pastor en la Iglesia La Viña Valdivia, y es parte del equipo coordinador nacional de Adoración Iglesias Viña Chile.