Comparando la visión carismática y reformada sobre el canto congregacional


Fotografía tomada por Andres Moreira Valderrama
Antes de comenzar este análisis, el cual no es exhaustivo al respecto, sino trata simplemente de presentar los rasgos más representativos de ambas partes, dejaremos en claro que aunque me inclino mas por una perspectiva reformada (con ciertos matices carismáticos) en relación al cántico eclesiástico, intentare ser lo más objetivo e imparcial posible, ya que lejos de mi esta el querer descalificar a uno u otro grupo de visiones respecto a la música que cantamos en nuestras congregaciones.

Primeramente la música en las iglesias tiene el propósito de "ser una herramienta o un canal para expresar ciertas cosas referentes a Dios mismo y su relación con los hombres, nuestras emociones por tanto son una respuesta a aquello que se expresa o canta". Así por tanto, sea la visión que se tenga respecto a la música congregacional, esta es primeramente dedicada a Dios y su ser.

Es cierto hace ya muchas décadas que el movimiento carismático y pentecostal ha sido el segmento dentro de la iglesia que mayor crecimiento ha tenido y el más rápido en termino de años (esto globalmente hablando), sin embargo a pesar de este rápido crecimiento por un lado, también se ha visto en las últimas décadas que los movimientos reformados y tradicionales han comenzado a renacer, influenciados principalmente por un re-estudio de las doctrinas de la gracia

Visión Carismática

Podemos declarar de entrada que la visión carismática con respecto a la adoración corporativa es la siguiente: Se busca que los corazones humanos sean afectados por una experiencia emocional de la realidad de Dios, todo en el culto debe enfocarse a lograr esa experiencia personal, la cual está directamente relacionada al mover del Espíritu Santo.  En 1989 Charles H. Kraft quien está ampliamente ligado al mundo carismático y quien ha popularizado la creencia en la "Tercera ola del Espíritu Santo dentro del evangelicalismo" dijo en la revista Cristianismo Hoy lo siguiente respecto a la adoración: "Aunque siempre he disfrutado cantar en la iglesia, no fue sino hasta que me libre del uso exclusivo de los himnos que pude experimentar lo que la alabanza y la adoración significan. Es esta nueva música, cantada con mis ojos cerrados por un lapso de 10, 15 o 20 minutos a la vez la que hizo que esta experiencia fuera posible. Estas cortas y repetitivas canciones con coros memorables, me ayudo a enfocarme en Dios." [1]

La música entonces dio a Kraft una nueva experiencia sobre Dios, una que fue directa, personal y llena de realidad. Así la teología carismática respecto a la alabaza y adoración corporativa se enfoca principalmente en las emociones y sentimientos de las personas. Se enfoca en que los creyentes puedan a través de la música experimentar la presencia del Espíritu Santo y su mover, por el cual ellos logran conectarse con Dios y experimentar sobrenaturalmente su presencia y amor de una forma más real y palpable, experiencia la cual muchas veces es acompañada de dones proféticos o hablar en lenguas. Esto muy bien concertado, tal como lo dice Kraft con coros repetitivos, los ojos cerrados, melodías lentas llenas de reflexión, largos periodos de alabanza con varios clímax incluidos, los cuales crean la atmosfera perfecta para conectarse con Dios. La adoración por tanto creara una sensación de bienestar y bendición para los creyentes.

Visión Reformada

Por otro lado la visión reformada de la alabanza y adoración es completamente diferente, el propósito de esta es poder rendir honor y gloria a Dios al cantar quien él es y lo que ha hecho en su pueblo. Desde una mirada reformada, el propósito de cantar en la asamblea es el de comunicar, las canciones nos enseñan e instruyen en la palabra de Dios, de modo que con gratitud cantemos a él y solo a él (Col. 3:16). Así por tanto el comunicar algo respecto de Dios va primero que el sentir algo particular de parte de Dios. Sin embargo esto no quiere decir que la visión reformada carezca de emociones profundas, ya que es precisamente ese el propósito de cantar a Dios de una forma bíblica, ser afectado por las verdades contenidas en dicha revelación. La realidad del mensaje produce la realidad de la emoción, no al revés.

Tal fue también la creencia y práctica de los reformadores, Martin Lutero creía firmemente que los hombres debían estar en todo tiempo saturados de la verdad. Escribió "Dejad que los hombres escuchen la palabra de Dios y lean las santas escrituras"[2]. Las canciones que él escribió y promocionó para las congregaciones estaban saturadas de sustancia bíblica y valores. Eran también pedagógicas, permitiéndole a la congregación aprender a partir de ellas, como también en una ocasión dijo "Yo intento hacer salmos vernáculos para la gente, esto es, canciones espirituales, de modo que la palabra de Dios, aun en el hecho mismo de cantar, pueda morar en la gente"[3]. Calvino una vez dijo que estaba en contra de dejar que los oídos estuvieran "más atentos a la melodía, que nuestras mentes al significado espiritual de las palabras"[4]. Dando a entender que detrás de la música primero está la verdad de Dios.

Así la visión reformada entiende la adoración como una en la cual no se busca producir un encuentro con Dios, sino una instancia llena de verdad revelada la cual nos permite saber que ya tenemos una relación con Dios mediante Jesucristo y solamente debemos por ende responder por fe a aquella relación.

Conclusión desde ambas visiones

Así entonces, por un lado las iglesias carismáticas en su afán por poner en primer lugar la experiencia emocional, descuidan el contenido de lo que se canta, cayendo lamentablemente en el humanismo y el antropocentrismo, en vez de enfocarse en cantar acerca de Dios y de sus obras majestuosas contenidas en la revelación bíblica. Se ha descuidado el hecho bíblico cierto de que la adoración es exclusiva para Dios y que él debe ser el único exaltado en lo que cantamos (Salmos 40:16, 57:7-11) y que la adoración por lo tanto debe contener revelación bíblica en abundancia (Salmos 47:6-7: Col. 3:16) la cual producirá emociones correctas y sanas. Así por tanto cuando cantemos seamos transformados de gloria en gloria (2 Cor. 3:18).

Por otro lado muchos de los reformados han descuidado la emocionalidad dentro de sus congregaciones, han suprimido la experiencia emocional y han hecho de la adoración algo puramente racional y litúrgico. Han ignorado la verdad central que enseño Jesús en Juan 4:23-24 que Dios busca adoradores que adoren en "espíritu (con emociones) y en verdad (con conocimiento)". Han también relegado la obra del Espíritu Santo a un plano puramente intelectual y han olvidado que él también obra en nuestras emociones y sentimientos junto con la verdad (Gal. 5:22-23) y que él mismo experimenta emociones en relación a nosotros como entristecerse cuando pecamos (Efe. 4:30).

Dos visiones breves acerca de la adoración las cuales invitamos a considerar con pensamiento crítico. Todo sea para la gloria de Dios.
_______________________________________
Citas
[1] Charles H. Kraft, "The Hymnbook Is Not Enough," Christianity Today, 7 April 1989.
[2] Wider das Papsttum zu Rom, vom Teufel gestiftet (1545), Weimarer Ausgabe 54, 263.
[3] Luther to Georg Spalatin, 1523.
[4] John Calvin, Institutes of the Christian Religion, trans. Ford Lewis Battles (Philadelphia: Westminster, 1960), 3.20.32.

Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR DAVID MUJICA
Miembro del Equipo de Alabanza de la Iglesia Bautista La Calera (IBC) y parte del equipo de la organización misionera OM CHILE.