Historia del himno «Cuán Grande es Él»

Reverendo Carl Gustav Boberg
Cuando hablamos de himnos cristianos, hablamos de historias de hombres y mujeres que con palabras y melodías expresaron el amor y la admiración que sentían por Dios. Expresaron sus vivencias en el caminar cristiano y sus meditaciones diarias en la palabra de Dios, al considerar la grandeza y la gloria de aquel, quien los había salvado por su gracia. Es por eso que dichos himnos trascienden los años y las culturas, porque donde quiera que te encuentres serás capaz de contemplar al cantar y meditar en sus letras, como estas expresiones de amor y adoración te llevan a una relación más profunda con tu Señor Jesucristo. Lo hermoso de los himnos antiguos o contemporáneos radica en que su contenido se haya en la revelación de la palabra de Dios. Hablamos de meditaciones, canciones, poemas centrados en el evangelio y por ende hayamos en ellos una riqueza teológica sin igual, comparable solamente a las confesiones de fe que los santos han hecho a lo largo de la historia. Por ende, una fuente de edificación, gozo, consuelo y fuerza.

Consideraremos hoy la historia de uno de los himnos más ampliamente cantados a través del mundo, el himno “Cuan Grande es Él”. Aunque este himno no es de los más antiguos, siendo popularizado solo a mediados del siglo veinte, ciertamente es de los más conocidos y más amados entre la comunidad cristiana a nivel mundial.

Este himno fue compuesto originalmente en el año 1885, por el reverendo sueco Carl Gustav Boberg (16 de agosto 1859 – 7 de enero 1940). Carl Boberg nació en Mönsteras cerca de Kalmar, Suecia. Carl llegó a Cristo a los 19 años de edad y asistió a una escuela bíblica en Kristinehamm, sirviendo como ministro laico. Posteriormente desde 1890 hasta 1916 fue editor del periódico semanal evangélico Sanningsvittnet (Testigos de la verdad). Carl también fue un legislador sueco de amplia trayectoria durante 20 años, desde 1912 hasta 1931, siendo miembro del parlamento sueco. Él público más de 60 poemas e himnos, ayudando también a compilar los dos primeros himnarios de la iglesia sueca.

Originalmente la composición de Carl era un poema de nueve versos, el cual se titulaba “Oh Gran Dios” (O Stor Gud, en sueco). Lo que motivo a Carl a escribir el poema fue un episodio ocurrido justo después de regresar de un culto. Él se encontraba caminando por el campo regresando a su casa, era un día soleado y común, cuando de repente fue sorprendido por una terrible tormenta inesperada, con rayos y truenos los cuales sacudían los cielos con gran estruendo. Mientras se resguardaba de la tormenta en unos árboles cercanos, Carl comenzó a meditar en la grandeza de Dios y así fue como persuadido por la experiencia, comenzó a escribir este poema.

El poema fue publicado en el periódico que el mismo editaba en el año 1886, el cual en su inicio no tuvo gran aceptación y popularidad. Sin embargo, gracias a Dios tres años más tarde alguien le añadió al poema una antigua melodía sueca, la cual alcanzo cierta popularidad entre las iglesias locales. Fue allí donde un día, estando Carl en una iglesia, él escucho su propio poema siendo cantado, lo cual lo motivo en el año 1891 a publicarlo nuevamente en su periódico ahora con la notación musical añadida como melodía.

Este himno fue difundido posteriormente a Alemania, donde fue traducido en 1907, el himno para ese entonces contenía dos estrofas que pertenecían originalmente al poema que Carl había escrito, la primera y la tercera estrofa respectivamente. Luego este himno fue llevado a Rusia en 1912, siendo traducido de la versión alemana y publicado en 1927, llegando a alcanzar popularidad en aquel país. En este periodo en Rusia se le añadió la segunda estrofa.

Más tarde el misionero ingles Stuart K. Hine y su esposa, los cuales eran misioneros en Ucrania, mientras se hallaban en Polonia, encontraron en un texto ruso el himno y la cantaron por primera vez en una reunión evangelistica. Luego Stuart tradujo las tres estrofas del himno al inglés.

El himno fue cantado en ingles por primera vez en una reunión evangelistica en Inglaterra durante la primera guerra mundial. Stuart posteriormente publicaría las primeras tres estrofas (en ambos idiomas, inglés y ruso) en 1949, en una revista evangelistica rusa llamada Gracia y Paz la cual Hine editaba, titulándose “How Great thou Art” (Cuan Grande es Él). Luego Stuart añadiría la cuarta estrofa que él mismo escribió como un mensaje triunfante acerca de la vida eterna.

Al momento de añadir la última estrofa, Stuart dijo: Cuando alcancemos el hogar celestial, comprenderemos plenamente la grandeza de Dios, allí nos postraremos en humilde adoración, declarando “Oh Señor, mi Dios, Cuan grande eres”. Seamos todos capaces de vivir de tal forma que podamos estar listos cuando Jesucristo aparezca para recibir a sus santos. Nuestra morada celestial nos aguarda a todos nosotros los que hemos recibido a Cristo en obediencia.

Posteriormente el Dr. J. Edwin Orr, del seminario teológico Fuller, trajo el himno hacia los Estados Unidos, después de haberlo escuchado en Assam, India, cuando una tribu nativa lo canto, según el Dr Orr lo relato. Aunque aún no se sabe cómo la canción llego a la india. Luego en el año 1954, el Dr. Cyrus Nelson de publicaciones la Luz del evangelio (Gospel Light Publications) tomo los derechos de autor y publico la canción. Esta misma fue popularizada por George Beverly Shea quien la conociera en 1954 y la cantara casi cien veces en la cruzada en Nueva York de Billy Graham en 1957. A finales de los ´70 la canción recibió muchas condecoraciones como una de las canciones cristianas más influyentes de la historia.

En español fue traducida por el Pastor Argentino Arturo W. Hotton (1909 – 1959), la cual es ampliamente cantada por el mundo cristiano hispano.

Como podemos ver, los himnos son capaces de llevarnos a conocer y contemplar a nuestro Dios de una forma más íntima y profunda junto a los santos. Este himno nos lleva a considerar a nuestro Dios creador en todo su esplendor, al ver sus obras y la gloria que ellas muestran, mas también considerarlo en aquella sublime muestra de amor al enviar a su único hijo a morir por nosotros y la bendita esperanza que hayamos en él, de un día ser reunidos juntamente con Cristo para gozar de él eternamente.

La primera estrofa nos lleva a meditar en las gloriosas obras de Dios en el firmamento y el vasto universo que nos rodea; La segunda estrofa nos lleva a meditar en sus creaciones acá en la tierra, en los montes, las flores, el canto de las aves y la hermosura de este planeta que él nos dio; La tercera estrofa nos conmueve a mirar a Cristo y como él estuvo dispuesto a derramar su sangre para redimirnos; y por último la cuarta estrofa es un recordatorio de la vida eterna que nos aguara allá en el cielo, cuando postrados hemos de adorar por siempre a nuestro Dios y Señor Jesucristo.

Finalmente, al meditar y cantar este himno, seamos conmovidos a adorar a Dios en Espíritu y en Verdad, a adorarle con todo nuestro corazón, mas también con nuestra mente al considerar las verdades que de Él cantamos. A Dios sea la gloria.


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Bibliografía  " Cuan Grande es Él".
1.       All about God, history of hymns. "http://www.allaboutgod.com/how-great-thou-art.htm".
2.       Crosswalk. "http://www.crosswalk.com/faith/spiritual-life/the-story-you-don-t-know-behind-how-great-thou-art.html".
3.       Christianity Today. "http://www.christianitytoday.com/ct/2013/april-web-only/how-great-thou-art-100-year-old-bass.html".

Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR DAVID MUJICA
Miembro del equipo de alabanza de la Iglesia Bautista La Calera (IBC) y parte del equipo de la organización misionera OM CHILE.