Crisis de la Alabanza Contemporánea: la liturgia performance

Imagen tomada de Juan116.org

Me encanta el movimiento de músicos que ha generado la alabanza contemporánea en los últimos 30 años. La creatividad que se ve reflejada en una cantidad enorme de canciones que se pueden escuchar hoy es de verdad increíble. Ciertamente las redes sociales nos han permitido conocer más músicos de diversos contextos culturales, obtener más canciones para nuestros repertorios de alabanza corporativa, más información sobre lo que es la adoración. Algo que nunca ante ocurría. Dios nos ha permitido obtener estos beneficios.

Sin embargo, este movimiento que se dio de manera orgánica, ha generado el nacimiento de una industria musical que ha traído consecuencia en la forma que vemos los periodos de alabanza en nuestra liturgia de iglesia local.

Antes de que sigas con la lectura, quiero aclarar que mi intención no es criticar estos sucesos, todo lo contrario, quiero invitarte a la reflexión para poder servir más adecuadamente a nuestro Dios y así ser de edificación para la Iglesia.

Hemos creado una “liturgia performance”

En pocas palabras performance es una muestra escénica, en la que se busca generar el asombro de los espectadores, usando recursos: estéticos, visuales y sonoros. De alguna manera, esto se ha ido mezclando con la liturgia de la iglesia local. No digo que en esencia sea malo, somos llamados a redimir las artes. El problema está, en que por tratar de ser “más modernos” hemos creamos el siguiente paradigma:

-       El líder de alabanza como intérprete solista.
-       Los instrumentistas como la banda que acompaña.
-       La congregación como la audiencia.
-       La iglesia/templo como la sala de conciertos.

Esto es un problema que cada vez está sucediendo más y más. No podemos permitir que se convierta en la norma de nuestros servicios de alabanza corporativa dominical.

Como cristiano y músico, comprendo el hecho de querer buscar la innovación, el “sonar y verse mejor” para la gloria de Dios. Pero debemos ser criteriosos, recordar que somos parte de la congregación y le servimos a ellos, y así, a Dios.

Evitar la “liturgia performance”

Quiero ser enfático en esto: el problema no está en los instrumentos, puedes usar desde una simple guitarra hasta un gran sintetizador con software de última generación. El problema no está en las luces, si quieres usar focos de luces para adornar la estética del lugar o no, ya es una decisión tuya. Pero ten esto siempre presente, guarda las proporciones por amor a la congregación.

Cuanto estamos en el contexto del servicio dominical debemos evitar la “liturgia performance”, porque esta genera una separación (inevitable) visual y estética, entre la congregación y los músicos.

El canto congregación no es la voz del líder de alabanza y las voces de los que están en las bancas, como si fueran dos elementos distintos. El canto congregacional es la voz de todos los participantes dentro del templo, como una sola voz.

Criterios y tips

Músicos, quiero entregarles algunos tips, muy simples y sencillos, pero muy útiles para evitar una “liturgia performance”:

-   Dirijan y canten canciones en tonalidades que la congregación de la iglesia local puedan alcanzar sin problema (obviamente esto requiere un conocimiento de tu congregación)
-   Canten y celebren sobre el poder, la gloria y la salvación de Dios con letras muy claras, objetivas y explicitas.
-      Lideren pastoralmente, sirvan a su congregación. Satúrenlos con la Palabra de Dios a través de las canciones. No presenten canciones con malas letras o débil teología.
-       Líder de alabanza y/o cantantes. Saquen sus rostros de la pantalla y dejen de hablar tanto. Si van hablar, que sean pasajes de las Escrituras. Que toda la atención sea para Dios (tú eres responsable de que eso suceda), señala a Jesús. Evita llamar atención sobre ti mismo.
-  Mantenga las luces encendidas. No dejen que las luces y efectos visuales se conviertan en su salida para la creatividad, a expensas de la centralidad del evangelio.

Adicionalmente quiero entregar un tips para bandas y/o cantantes solistas, también pueden usar los tips anteriores, pero este es muy específico para ustedes:

-       Además, de dirigir alabanza con sus composiciones, dirijan y canten canciones que la congregación conozca.
-       Si van o vas a componer, procura estudiar la Biblia.
-     Cuando eres invitado a una iglesia a cantar, no tomes la actitud de estrella de rock, relacionate con la gente a tal punto de como si tú fueras parte de la congregación, un miembro más. Conversa, practica la comunión.


Conclusión

Músicos todos, instrumentistas y cantantes: somos parte de la congregación. Dios nos permite (el privilegio inmerecido) de poder dirigir la alabanza de nuestras iglesias locales, somos llamados a orar y examinarnos a nosotros mismos (nuestras intenciones y deseos) a la luz de las Escrituras. Ademas, necesitamos la sabiduría para saber que canciones presentar a la congregación. No somos protagonistas de nada, no creamos atmósferas. Todo lo que hagamos debe ser siempre pensado para la congregación que viene con un corazón dispuesto para alabar y glorifica el nombre de Dios.

Somos simples instrumentos en manos de Dios. Nada más, ni nada menos. Dios nos guíe. 


Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR AARON CASTRO (twitter @aaroncastro___)
Esposo y profesor de música. Miembro de la IPCH y parte del Equipo de Música en Iglesia UNO (duodécima iglesia presbiteriana de Santiago, Chile). Compositor y músico dedicado a la alabanza congregacional. Fundador y Director de Cantemos El Evangelio.