CREATIVIDAD Y ADORACIÓN (2)

Imagen creada por el artista visual Jorge Moreno para Iglesia UNO

En mi primer escrito de esta serie de reflexiones llamadas “Creatividad y Adoración” les comente el hecho de que Dios es supremo en cuanto se trata de creatividad, es el mejor ejemplo que podemos tener. Solo basta con mirar la creación completa, él ha creado desde lo que conocemos hasta lo que conocemos, lo que podemos ver y lo que no podemos ver.

Teniendo lo anterior ya claro, en esta segunda parte quiero invitarte a reflexionar sobre la creatividad humana a la luz de las Escrituras. Veremos que – lamentablemente – la creatividad humana ha sido distorsionada en esencia debido a un factor que nos persigue desde nuestros inicios post caída como criaturas: el pecado.

Origen de la creatividad humana a luz de la Biblia

Volvamos al relato de la creación en Génesis 1:26-27, vemos a Dios – La Trinidad – diciendo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree […] en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó”.

A lo anterior se le denomina Imago Dei, es decir, tener la “imagen” o “semejanza” de Dios significa que fuimos hechos (en el principio) para parecernos a Dios. Y no me estoy refiriendo en un sentido físico, como si Dios tuviera carne y sangre, no, la Biblia es clara en enseñarnos que “Dios es espíritu” (Juan 4:24), Dios existe sin un cuerpo material. Lo que realmente quiere decir esto que en el principio de la creación, el ser humano era perfecto, no estaba (ni siquiera conocería) la muerte, recordemos el “…y era bueno”. Sobre esto podemos decir mucho más, pero solo nos enfocaremos a lo que nos convoca: la creatividad. Como el ser humano fue creado (en el principio) a imagen de Dios, el ser humano en consecuencia fue dotado con la capacidad de crear. Notemos algunas características que nos da el relato:

1.    Le dio soberanía a ambos sobre la creación (Gn 1:28)
2.    Adán debía cultivar y cuidar el huerto (Gn 2:15).

Las implicaciones de estos versos son importantes. Dios invita a Adán y Eva, dotados a imagen y semejanza de Él, con capacidad creativa a gobernar y crear para cumplir con el fin con el que fueron creados: de glorificar a Dios. El gobernar y cultivar son actos de creatividad. Me quiero detener un poco aquí, no relacionemos la creatividad solamente con las artes, se necesita ser creativo para entender el cuidado de como comenzar, cultivar, cuidar y todos los procesos necesarios para mantener un jardín.

Es asombroso ver cómo estas tareas encomendadas son una invitación de comunión plena del Creador a sus criaturas. Muy probablemente esto explica porque al ser humano le satisface tanto crear, es como si la creatividad fuera un impulso que nos doto nuestro Dios. Tenemos el privilegio de tener la capacidad y disfrute de ser creación dotada con la capacidad de crear.

La capacidad creativa y sus implicancias son algo muy exclusivo a la práctica humana. Ciertamente en la creación vemos cosas que podríamos denominar cómo actos creativos: telas de araña, un arrecife de corales, una panal de abejas, etc, pero notemos un detalle, estos no son intentos consciente por expresar creatividad con un mensaje. Pensemos por ejemplo – ahora – en el arte que tiene un significado, un concepto, una idea concebida por el ser humano de manera consciente que busca comunicar algo, solo pregúntate ¿A qué se debe esto? al haber sido creados a imagen y semejanza de Dios. El teólogo y pastor Francis Schaeffer describe esto de la siguiente manera:

Una obra de arte tiene valor como una creación porque el hombre está hecho a imagen de Dios y, por lo tanto, el hombre no solo puede amar, pensar y sentir emociones, sino tiene además la capacidad de crear. Al tener la imagen del Creador, somos llamados a tener creatividad. Nunca encontramos un animal – un no hombre – haciendo una obra de arte. Por otra parte, nunca encontramos hombres en ninguna parte del mundo o en ninguna cultura del mundo que no produzca arte. La creatividad es una parte de la distinción entre el hombre y el no hombre. Todas las personas son creativas en alguna medida. La creatividad es intrínseca a nuestra condición humana”.{1}

Dicho en pocas palabras, somos creativos porque nuestro Dios, quien nos creó a imagen y semejanza, es creativo.

El pecado distorsiona nuestra creatividad

Como nos relata la Biblia, Adán y Eva al haber sido creados a la imagen de Dios, tuvieron la capacidad de tomar decisiones libremente. Aunque le fue dada una naturaleza justa, ellos tomaron una mala decisión al rebelarse en contra de su Creador. Al hacerlo, Adán dañó la imagen de Dios de su interior, y pasó esa semejanza dañada directamente a todos nosotros (Romanos 5:12). Durante toda la historia, el ser humano ha llevado esa semejanza de Dios, entre la facultades que le entrega esta la capacidad creativa, pero lamentablemente, la creatividad otorgada divinamente siempre estará acompañada (mientras estemos en este plano terrenal) por la realidad y presencia del pecado.

La creación de Dios nos muestra las consecuencias gloriosas de su creatividad, pero aun así, en nuestro pecado distorsionamos este maravilloso panorama, prefiriendo nuestra naturaleza pecaminosa. El Apóstol Pablo nos recuerda:

Romanos 1:19-25 (NTV)

Ellos conocen la verdad acerca de Dios, porque él se la ha hecho evidente. Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios.
Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión. Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios. Y, en lugar de adorar al Dios inmortal y glorioso, rindieron culto a ídolos que ellos mismos se hicieron con forma de simples mortales, de aves, de animales de cuatro patas y de reptiles.
Entonces Dios los abandonó para que hicieran todas las cosas vergonzosas que deseaban en su corazón. Como resultado, usaron sus cuerpos para hacerse cosas viles y degradantes entre sí. Cambiaron la verdad acerca de Dios por una mentira. Y así rindieron culto y sirvieron a las cosas que Dios creó pero no al Creador mismo, ¡quien es digno de eterna alabanza! Amén.

Ciertamente el panorama es trágico y oscuro. Pero ha sido la constante desde que Adán y Eva se rebelaron contra Dios. Una vez el pastor y teólogo Juan Calvino dijo muy acertivamente:

“El corazón humano es una fábrica de ídolos”{2}

Debido al pecado nuestra creatividad fábrica un ídolo tras otro, ¿Por qué?, porque hemos sido creados para adorar, pero nuestra condición postcaída pecaminosa, nos ha llevado a alejarnos de Dios para usar nuestra creatividad a favor del pecado.
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NOTAS:
{1} Francis Schaeffer: Arte y Biblia
{2} Juan Calvino: Institución de la Religión Cristiana
{IMAGEN} Jorge Moreno, artista visual, para contacto haz click aquí.

LEER:
Creatividad y Adoración (parte 1)


Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR AARON CASTRO (twitter @aaroncastro___)
Esposo y profesor de música. Miembro de la IPCH y parte del Equipo de Música en Iglesia UNO (duodécima iglesia presbiteriana de Santiago, Chile). Compositor y músico dedicado a la alabanza congregacional. Fundador y Director de Cantemos El Evangelio.