CREATIVIDAD Y ADORACIÓN (1)



La creatividad es un concepto en el cual, muchas veces, no tenemos muy "en cuenta" en nuestras iglesias. Es cosa de ver el poco material que tenemos a disposiciones sobre el tema. Así que te invito a que reflexionemos sobre esto a lo largo de una serie de publicaciones que escribiré sobre el tema. Lo primero que se nos puede venir a la mente es la siguiente pregunta: ¿La Biblia habla de la creatividad?, por supuesto que sí. Sin darnos cuenta vemos la creatividad a lo largo de toda la Biblia. Servimos y alabamos a un Dios Soberano, Todopoderoso, Eterno y tres veces Santo. Además de eso, entre toda su inmensidad, servimos y alabamos a un Dios creativo.

¿Qué es la creatividad y cuándo es nombrado en la Biblia por primera vez?

Esta simple pregunta nos ayudará a sumergirnos en esta maravillosa verdad de un Dios creativo. La forma más simple para definir creatividad es: “facultad de crear” o “capacidad de creación”. Esta dos simples definiciones las vemos en acción en Génesis 1:1: “En el principio, Dios creó los cielos y la tierra.” Aquí la palabra creó se traduce desde el hebreo barael cual hace referencia a un proceso formativo, dicho de otra manera es "traer a la existencia", una acción que involucra exclusivamente a Dios. El primer acto, en el primer libro y versículo de la Biblia, Dios se nos presenta a través de un acto de creatividad poderoso, sublime y majestuoso.

Es interesante notar que la creatividad de Dios es coherente y ordenada. Esto se refleja en la forma y el proceso con el cual se va desarrollando la creación. No vemos ese concepto popular de la creatividad como un acto de inspiración algo desordenada y sin sentido que llega de la nada ¡En Dios no es así! Su creatividad es un reflejo de su suprema sabiduría. La creación completa tiene sentido y orden porque Dios (su creador) es un Dios que tiene la definición perfecta y absoluta de lo que es el sentido y orden.

Dios, desde el día 1 al 4 (luz, expansión, tierra seca, lumbreras respectivamente) pone en orden la creación. En el día 5 y 6 (peces y aves, animales y seres humanos respectivamente) da vida a la creación. Y el séptimo descansa.

Notemos que desde el verso 4 hasta el 31 (específicamente v. 4, 10, 12, 18, 21, 25, 31), se repite siete veces la frase “…y era bueno”. Esta pequeña frase nos explica que cada parte de la creación cumplió plenamente su voluntad y su propósito. Dios creó el mundo primeramente para que reflejara su gloria y para que la humanidad pudiera participar y alegrarse en Su gloria. La exposición sobre la creación no solo la vemos en Génesis, también la vemos cuando el mismo Dios le responde a Job (desde el capítulo 38 al 41), con preguntas tan desafiantes como:

“¿Dónde estabas tú cuando puse los cimiento de la tierra? ¿Quién decidió sus dimensiones y extendió la cinta de medir? […] ¿Quién contuvo el mar dentro de sus límites cuando brotó del vientre y cuando lo vestí de nubes y lo envolví en densa oscuridad? […] ¿Has hecho que la luz del día se extienda hasta los confines de la tierra para poner fin a la perversidad de la noche? […] ¿Has explorado las fuentes donde nacen los mares? […] ¿Dónde está el camino hacia la fuente de luz? ¿Dónde está el hogar del viento del oriente? […] ¿Quién trazo el sendero del relámpago? […] ¿Puedes guiar el movimiento de las estrellas? ¿Puedes ordenar la secuencia de las estaciones?”

Las respuestas a estas asombrosas preguntas nos apuntan al inmenso e infinito poder creativo de Dios, el cual nos debe llevar a dar gloria a su nombre. El pastor John Piper, en su libro No Desperdicies Tu Vida, nos describe esta verdad de la creatividad de Dios reflejada en la creación de la siguiente manera:

“Dios hizo al ser humano pequeño y al universo grande para decirnos algo de sí mismo. Y nos lo dice para que lo aprendamos y disfrutemos: Él es infinitamente grande, poderoso, sabio y hermoso […] La desproporción entre lo que somos nosotros y lo que es el universo es una parábola que nos muestra la desproporción entre lo que somos nosotros y lo que es Dios […] no se trata de anularnos a nosotros mismos, sino de glorificarlo a Él”.

Tomando las palabras del pastor Piper, podemos concluir fácilmente que cuando Dios desató su poder en un acto de creatividad inimaginable en el principio de los tiempos, cerró todo este accionar con algo que no merecíamos ¡creo al ser humano y lo hizo para su gloria! Al crearnos para su gloria, nos crea para nuestro máximo gozo: Dios mismo. Él es el único para quién la autoexaltación es el acto de mayor amor, porque Él es el creador y sustentador de la raza humana y toda la creación.

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Creatividad y Adoración (parte 2)


Begoña Sánchez JiménezESCRITO POR AARON CASTRO
Profesor de música y miembro del equipo de alabanza de la Iglesia Bautista La Calera (IBC). Desde el 2014 se dedica a componer para la alabanza congregacional y en el 2015 lanzó su primer disco solista: GRACIA IRRESISTIBLE.